Mujer de oro,
sombra de plata,
niña dorada,
¡ay, mi tesoro!
Gloria disfrazada
de mortalidad
o de vana soledad
sólo enfrascada.
Dime si serás
divinidad pura
o sólo jura
poderte enamorar.
Aunque fuese
por un momento
de este tiempo,
cual desvanece.
Aún fuese mentira
y tú, niña, diosa,
yo, cualquier cosa,
esperaré todavía.
Todavía te espero
niñada dorada,
sombra de plata,
mujer de oro. |