BORGES
En tinieblas eternas, temerarias,
carcomida de sombras la mirada,
grave camina el hombre a la morada
de cuartillas gastadas, literarias.
En ellas los poemas y las varias
jornadas de largas cavilaciones,
desvelados reposan. Dilaciones
de coplas ulteriores, necesarias
al laberinto erguido de su obra,
(ese palacio de altos caracteres
de trascendentes y algebraicos seres)
su anchurosa memoria las recobra.
Se sienta en las orillas de su noche:
sus labios labran versos sin reproche.
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