sobre,
la leve brisa
que aquieta la mañana,
la naturaleza
le habla a mí corazón,
de agua turbulenta,
de incipiente corola,
de luz,
albedrío,
de mar y distancia;
de ave migratoria
y mis ojos yacen
en el ínclito
oleaje de los tiempos marinos
como esperando
del indigo cristal
de volutas huracanas
una promesa.
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