Se siente en el aire, en el respirar
es inminente el final de la batalla,
ni ganadores, ni vencidos,
los corazones se niegan a dejar de latir,
y se desgarran en la separación.
Años al mismo compáz.
Más solo quedan restos arrasados por el hastío,
y miradas que se mezclan con
bronca, desdén y una necesidad
imperiosa de un bálsamo de olvido. |