Sed de ti.
Bajo la goteante ducha de la luna,
Mi corazón te piensa y mi mente te ama.
En esta manta negra las estrellas emergen
Para ser opacadas por tu elástica mirada del color de la tierra;
Tu fina y salvaje caballera que conquista tu espalda,
Envuelve mis sentidos, y entonces mejor callo,
Dejo que mi voz sea raptada por el viento,
Pero no creas que es porque no quiero hablarte,
sucede que prefiero escuchar como emerge y se sumerge
el aire entre tus labios después del nacer y el morir
de cada palabra que pronuncias,
la cual ingenuamente, espero que algún día sea la de mi nombre.
Y entonces en cada roce mi piel persigue la tuya,
Y mis manos, mis labios, y mis ojos,
En esta hora noctívaga buscan tu compañía.
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