Una mañana, abri mis ojos lentamente y estabas alli, observandome, con tu cabello peinado hacia a tras, con tu viejo veston lleno de parches, y tus manos rugosas.
Me tendiste la mano querias guiarme y yo feliz, quise seguirte, era algo maravilloso que siempre habia esperado verte estar contigo.
Extendi mi mano hacia la tuya, cuando de pronto ...
Volvi a abrir los ojos, ya no estabas allí... |