La salida, por favor
El universo es un jardín
Del que no se sabe si se
Puede salir. Y el hombre
Quiere saber donde está
La salida, y se devana
Los sesos y el alma para
Buscar el infinito. ¿Cuál?
¿Qué infinito? ¿El propio?
¿el que venden en lugares
de consuelo y adicción?
Tal vez el que vemos
Soñando que vivimos
Viendo, sintiendo y tocando
El infinito, y que volamos.
José María de Benito
Aguadulce, diciembre de 2004
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