Era una lejana barca
en la sinfonía
de las olas.
eran sus velas,
banderolas
de herméticos lenguajes.
taciturnos marineros,
de sol y yodo
en la espalda.
visos tornasolados,
en las olas
asechadas.
ondinas sombras,
de lejanía
marina
céfiros de proa
de refrescante dulzura
cadenas de esmeraldas
sumergidas,
como aceites matinales
de bálsamos vestales
furiosa espuma,
de arena trasegada
anunciando
mi llegada
al puerto de mi sombra.
|