Equilibrista y mùsico rodeaban la sala inquietos,
tras bambalinas la espera era larga.
Ojos verdes,rojos,azulados, observaban y
tejían finamente, telaraña de luz en su viaje al escenario.
Aplausos ansiosos resonaban.
La voz anunciò la hora esperada.
Comenzó músico,
dulce arco sobre cuerdas enceradas,
melodía que alzaba al aire plumas del alma.
Fuego ardiente abrazaba a equilibrista
que entre llamas apasionadas,
posaba suavemente los pies desnudos sobre las plumas que danzaban.
Danza extrañamente peligrosa...
Flotando en las alturas de su vida
sostenido por delicados hilos de miradas
que festejaban contemplando auras luminosas, enardecidas,resolviendo los enredos de la vida, en el espectàculo que repetìan dìa a dìa como si nunca antes alguien los mirara.
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