El tiempo consume mis fuerzas. Vuela y vuela, y yo sigo aquí, sin saber que hacer. ¿Por qué nada está en su sitio? Ayer alguien me regaló una rosa, y ahora no puedo dejar de admirarla. Y mientras tanto, el tiempo sigue volando. ¡Es increíble!
Esta noche tengo algo que hacer, pero el tiempo sigue volando, y no puedo pasarme el resto de mi vida pensando en esta noche. ¡Dios! ¿ Por qué está todo tan desorganizado? ¿Quién ha estado andando en mis cosas?
La vida es demasiado tranquila en comparación con la vertiginosa velocidad del tiempo. Alguien debería habernos advertido antes de nacer. Si hubiese sido así, si hubiese sido así, cuantas cosas hubieran cambiado. Incluso este desorden no habría existido. ¿Pero quién se ha atrevido a revolverlo todo de esta manera? Y yo, que no tengo ganas de levantarme a recogerlo...
Demasiadas nadas dentro del gran dinamismo. ¿O seré yo, acaso, quien no sabe escudriñar? Nuevamente nacen incógnitas, nuevamente mueren ilusiones.
Sin embargo, el desorden continúa...
|