Tienes un hada
que no es cualquier hada salida de la nada,
cuyo nombre es letal como el mismísimo cianuro en gotas.
Sin embargo te refugias en ella para:
calmar tus corrosivas angustias,
aclarar tus densos y erosionados pensamientos
y controlar tus ligeros y amnésicos instintos.
Pero tarde o temprano,
esa inseparable hada hará su propia revelación
con su licencia para matar mediante su maldita
vara mágica. |