Estaba en la casa de unos tíos españoles, hace mucho tiempo que no los veía, pero una idea dentro de mí era más poderosa que las demás, era una angustia! Y trataba de controlarla...
Saludé a todos sonriendo, estaba muy feliz de verles pero no veía por ninguna parte a la persona que andaba buscando… Luego me puse a conversar, el ambiente era muy agradable, todos reían y se interesaban en la vida que había llevado durante estos años y mientras yo contestaba a sus preguntas mis ojos inquietos seguían buscando a Manuel, la última vez que nos vimos no tuve tiempo ni para pedirle su teléfono y no había tenido noticias suyas durante todo este tiempo. No había logrado sacármelo de la cabeza… habíamos tenido una relación bien especial, era algo más que una amistad y duró varios días, aquélla vez que me fui de vacaciones a su casa, pero nunca imaginé que aquellos días para mí tuvieran tanta importancia…
Llegó la noche y Manuel todavía no llegaba… pregunté disimuladamente a mis tíos, pero nadie sabía nada o más bien me evadían.
A la mañana siguiente dí un brinco y bajé corriendo las escaleras cuando escuché su voz por la puerta, corrí a saludarlo pero de un momento a otro todo cambió… Una chica venía abrazada a él, y me díó la impresión de que ambos habían dormido en un sótano viejo y sucio o que en mucho tiempo no habían visto la luz del día… Entonces traté de articular palabra pero sus ojos grandes me quedaron mirando de una forma vacía y confusa…
- Y tú... ¿quién eres?
|