Cómo reaccionarías
si, de pronto, abrieras los ojos a mi tacto.
Si sin avisos, me lanzase violenta
a comer de tu cuello,
a enterrar mis manos en tu espalda.
Me imagino que me mirarías asustado,
asustadísimo y encantado.
Supongo que me dejarías usarte
sin poner resistencia.
Supongo que el violento, de pronto,
serías tú...
y entonces sería mi cuello, mi espalda.
Qué divertido es despertar los sentidos
a los sentidos ajenos.
Qué divertida la inocencia
cuando el volcán espera despertar de siesta.
Y, de pronto, truenos y truenos
¿Cómo reaccionarías si te despierto?
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