Paraíso perdido,
paraíso tropical,
de coco y palma,
arena mar y sal.
Volcanes sucumbidos por bosques de cedro, roble
y magos colosal.
Aire encandecido por suspiros de mil flores.
Lagunas de perlas,
senderos encantados con guardabarrancos, papagayos,
colibríes,
aves majestuosas que abrasan la brisa fermentada por sonidos de esta jungla tropical.
Playas sin fronteras y aguas de cristal,
donde el canto de las sirenas se confunden con el romper de la mar.
Sensación mística y crispante,
ritos de la naturaleza salvaje.
Linajes espumantes de mi paraíso,
el corazón de América Central.
©® Karolina Arévalo |