Se sumó el. Pequeño, andante
y la noche, al sosiego.
Cogió una flor como siempre, linda.
Su brazo extendió, jugaba con el viento.
Se detuvo. Seco. Sentía el aire.
El mechón jugaba en su cara.
La piel era gallina. Frío.
Alzó el mentón y sonrío, iba a su encuentro.
Un limón en su boca y pensaba niño.
Párvulo como el no existían.
Los cerros se recortaban, la noche llamaba.
Hace 3 años la vió en el mismo lugar
sentada de tierra, un bosquejo en el piso.
Un centavo ayudaba al juego y el lodo animaba.
Perdida en el tiempo, un hada?, un cisne?.
Amigos Hoy, no hay saludo.
Su dedo en su dedo camina.
Y cuentan estrellas en el manto, en la noche.
El la mira, ella cómplice.
Tratando de ser grande se engalana.
Ella de reojo. Mira. Ama.
Toma su mano, una espina y la sangre brota, es tierna.
La palma en su labio niño. Después el de ella.
Saca un papel. Rubén darío, Azul.
Y La mira y lo lee. La besa.
En la noche de estrellas se pactó el amor.
Amor de siempre ese que nunca muere. |