Observo todas las tardes
- reposado sobre el verde y amplio césped
de mi jardin ternura-
al cielo despejado e infinito;
imaginándome como eres.
Escucho todas la noches
- reposado sobre el meditabundo
y alejado sofá
de mi salón silencioso -
bellas y románticas melodías;
imaginandome como bailas.
Siento todas las mañanas
- reposado sobre el laberinto
y frondoso tono de mi cama -
besos de mi almohada;
imaginándome como besas.
Sin embargo...
no se como eres,
no se como bailas,
ni se como besas...
Sólo me conformo
con leer tus febriles cartas
y con amor respondértelas... |