Un carrete de película
comenzó a girar,
plasmando en una pantalla
tu vida distorsionada,
siendo tu cruz y flagelo
y tu disolviéndote
en la nada;
bajo un cielo
de vientos frustrados.
Eras como, un cimiento
pero al final
te desplomaste
dejando tu felicidad y cordura
de lado.
Quedando en ella plasmada
las gotas de sudor
por el flagelo
de tu absurda pasión.
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