Historia Triste Publicado aquí en enero 2004
De niña jugaba entre la lluvia de azahares, en las tardes estivales en las que el sol se iluminaba en los frutos amarillos y verdes. Marcelo venía a buscar limones y aunque el àrbol estaba repleto se escuchaba la voz de papà desde el patio
-Eh, eh ! Dos…dos.
Marcelo tomaba a escondidas tres o cuatro y se iba corriendo.
Ale me llama desde allà para decirme que van a vender la casa, que los gastos, que hay un juicio y no sé cuanto y me dice, entre otras cosas que hasta el limonero se murió.
Hoy, mi duelo es por ese querido àrbol y por papà, que es como si se me muriera otra vez. Mañana serà por esa niña que jugaba en el patio, maravillada de mariposas y mariquitas de san antonio, buscando, en la inocente maldad de la infancia, babosas para contemplar una lenta agonía de sal, como làgrimas vertidas de antemano, como si hubiera sabido. |