Cuando creas una cuenta
de correo electronico
en un servidor determinado,
debes escribir un nombre.
Si colocas uno ya escrito por otro,
la inteligencia
de la computadora no lo acepta,
porque necesita de la singularidad.
No pueden haber dos nombres iguales.
Cuando se formó tu ser,
se escribió una clave espiraloide
en los dedos de tus manos.
Pero no pueden ser iguales
entre las tuyas y las mías,
ni entre los seis mil millones de "seres"
que habitan en bendito planeta.
Seres "únicos", "irrepetibles".
¿Estaremos necesariamente contenidos,
en una misteriosa omnisciencia de un "UNO"? |