TU MIRADA.
Y me miras, pensando que el tiempo no es nostalgia, si no monotonía extrema, como aquellos anfibios africanos que adormecen años con la sequía.
Seguir tu mirada, paralela, sin afrontes ni choques. Consumiendo mi conciencia de engaño, de dobles vidas y mentiras extranjeras.
Vivir frente a ti, de espaldas y a la luz.
Cerrar los ojos, evitar tu mirada y resucitar en eso que llaman amor y espera.
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