El ardiente fulgor
De su persona
Es aquel que, con
Dulzura, mece entre
Sus finas y delicadas
Manos el fuego
De mis sueños.
Hace que me sienta
Protegido; hace que
No tema a nada mientras
Esté allí; pero, sobre todo
Hace que me sienta querido.
Hace que me sienta útil,
Que crea que estoy aquí
Para que ella me meza
Entre sus brazos, cerrando
Mis ojillos sin nada que temer.
Esto es lo que sentía
En sus brazos; ahora,
Tras tanto tiempo, en el
Que yo crecí y nunca más
Pudo mecerme entre sus brazos,
Cuido yo de su pequeño hijo
Mientras ella descansa… En paz. |