Tú, desgarradora figura,
infame recorte del sol que se esconde
sombra de un día en niebla,
Pérfida flor silvestre.
por ti mi sangre cae, gotea
por ti mi tiempo no se agota
eres tú quien roe mis huesos
por ti muero.
Tengo tu silueta marcada
como espasmos en medianoche
que vengan perfilados
el sueño indolente.
Después que los muertos
abran sus tumbas
seguiré recostado
en el nicho de la espera
porque tú regreso es falacia
que en mi pecho se profesa.
Por ti muero,
muere mi carne en vigilia,
mueren mis manos en desconsuelo
muere todo, muero adentro.
Si un día vuelves
juro no venerar tu calor
porque la enseñanza que dejaste
envenenó la razón, la cordura
y me embriagué de negra ilusión.
Si un día regresas
dulce y sin sombras,
no seré más ese niño
y me vestiré de acerada corteza.
Pero esa esperanza,
ese delirio de observarte
sólo un segundo es insoluble
porque ya he muerto
y mis miembros están durmiendo. |