Las Fragancias de la Noche
Pernoctando en mi jardín
aparecen seres nocturnos que dan
ilustres reseñas del sentir mundano, el viento
puro que otorga fragancias, me dan el preámbulo
a un viaje más profundo que el recuerdo.
Los seres que visitan mi casa, observan mi rededor y
a tientas se acercan, murmurando entre ellos
la lección de su futura exposición.
Ellos, no emiten palabra ni sonido alguno,
se perciben sus enseñanzas en los aromas de la noche y
en el frescor que amilana la tibieza de mi cuerpo.
Así, dan una cátedra de sensaciones, otorgándome el fruto
de una alabada naturaleza.
Por la mañana, Flora, Jazmín y Rosa me despiertan,
les narro la historia de mi sueño, y brota en mí
una lágrima, pero ellas dicen: No, no es una lagrima, es rocío.
Sólo así, supe que había sido consumada la lección.
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