Él: Maldita!
Ella: Si, soy una maldita!
Él: Perra!
Ella: Si, soy una perra!
Él: Porqué lo hiciste?
Ella: Porque quería sentir el placer de juntar nuestras manos, saborear sus dulces labios en las calles atenienses... Pero ante todo me respetas Edipo, porque suy tu madre! |