Las huellas del tiempo no pueden leerse en la textura de la piel, ni en las líneas que bien expresan este rostro.... cuanto tiempo ha pasado, cómo anda por ahí sin más con sus zancadas desprevenidas ignorando el peso ... diez veces has celebrado tu nacimiento desde entonces ,... tus churcos oscuros han desaparecido y vuelto a recrearse unas cuantas veces , aún los siento escurrir entre tus ojos grises y mi boca. Esos ojos que se hacen mas tristes y lejanos cuando recuerdo los desencuentros. Veo pasar ese páramo en mi ventana, no es el mismo que remojó los besos de la tarde en que nació la soledad,... es otro páramo más frío y tieso... le cierro puertas y ventanas pero se cuela por el rotico del ombligo y se posa en mi vientre como recordando con su helaje que he pasado tres siglos con tu ausencia de papel ....
La voz me busca enredada en hilachas de mochila, veo el azul intenso colarse por la fibra... leo tu nombre ignorado y negado tantas veces... Te veo sobre el tapete de cabra con los ojos perdidos en los zancos...
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