De nuevo a los pies del paraíso,
otra vez con el infierno en la espalda.
Se entumecen las palabras en medio de la prueba,
las ideas se desangran al pensar en la quimera,
inútiles sueños se escapan irreconciliables
y las deudas del cuerpo envían sus cobranzas.
Piel y alma. Piel y escencia.
Las escarchas serán eternas me pregunto,
se revolucionarán al fin las ganas.
Habrán silencios delante del portal que observo,
cabalgaré sobre los centauros por las mañanas.
Tres círculos se tatúan intersectándose,
me recuerdan antiguas estructuras y palabras.
Siete lunas giran alrededor de mi cam,
me llevan a la incontrolabilidad del aura.
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