Ojos dulces como almendras redonditas, estremecimientos de cuerpos desnudos, hombres, deseo, sangre, y nosotros, en la distancia, en contacto por descargas de tensión que povocan millonadas de chispas hasta llegar al espasmo.
Comunicación, transmisión... fusión. Poesía y silencio, poemas y ritos, amor y comunión, presencia y dolor.
Me dueles, por un instante, hasta que te abrazo en mi sueño palpable. Me dueles esta noche hasta caer en mis brazos o hasta que el brillo de tu sombra se pose en mis párpados. |