I
Sin tiempo, angosto
mi cuerpo sempiterno y
celeste: completamente amarillo
un perfecto desahuciados
la fuente frugal del conocimiento
II
Una hendidura
codicia tu cuerpo embalsamado
y se cierra ante mi pupila tenue
III
Las figuras del
Cielo: un armario de niño.
un Armario.
IV
Tu cuerpo no lo conozco,
y hablo de él por la luz
que deja en los ventanales
donde siempre hay luz.
En cambio, yo sé mi cuerpo,
y me odia
V
El desierto se prepara a despegar,
sin sentimientos de culpabilidad
ni remordimientos.
VI
Eras un vitral merovingio
donde un niño moría con la yugular cortada,
y en verde.
Sin tú ser la base yo te edifico.
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