Mística y rebelde
como Juana Inés de la Cruz,
en este mes de marzo
siento la llamada de Dios.
Primavera, verano
otoño e invierno,
las estaciones pasas
pero mi corazón sigue encendido
como una vela, la misma
vela que quemó el alma
a Santa Teresa,
a Sor Juana Inés. |