Ardieron mis labios
por besar los tuyos,
esas frescas fresas
de mi deseado bosque,
mas la represa cruel
del raciocinio humano
impidió a mi instinto
responder al llamado de mi ser,
y así,como una flor,
deshojada por el viento,
quedo ese símbolo ,
sublime del amor:
postergado en el tiempo ,
sonoro del mañana.
© Norberto Adrián Mondrik.
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