En el violento perfil
de tu letra escondida
de tu sangre caliente
de tus manos maestras,
una pregunta,
inmóvil,
me señala.
En tu silencio sabio,
en tu mutismo nuevo,
un emisario hostil
se va de caza.
Y vuelve con palomas
en los dedos.
Indefensas palomas
reventadas
contra el cristal terrible
de mis sueños. |