Veo relojes detenidos a las 21:37.
Veo cenas a la luz de las velas, en un cuarto de dos pesos.
Veo amaneceres en la cama, con tus piernas enroscadas en las mías.
Veo cigarrillos fumándose deseando estar en tus labios.
Veo botellas tiradas, terminadas, empezadas, pero llenas de vos.
Veo mi vida estirada hasta el infinito solo por verte reír.
Veo pequeños milagros que caben en tu nariz.
Veo lujuria en la punta de los dedos y deseo en los labios.
Veo perdición en las lenguas y sexo en los ojos.
Veo valor en tus palabras y gritos en los silencios.
Veo el honor de pertenecer a la humanidad.
Y estoy colgado,
fuera del rango del mundo.
La gente dice:
“Pobre idiota esta babeando la mesa”
Lo atribuyen al alcohol o a las drogas.
Niegan el poder del amor y el deseo.
No ven todos esos relojes detenidos a las 21:37,
no saben que el tiempo muere en tu espera,
y con el
ellos también.
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