Montañas azules destiñen el cielo
la niebla juguetona y mañanera
vestía de blanca seda la ladera,
oculto fluye el sonoro riachuelo
entre afiladas rocas y verde velo,
va mostrando el opal de su rivera
al agua quebradiza de primavera,
jade que zigzaguea en mi desvelo
como serpiente intranquila y fiera,
en el aire olor a flor de pomelo
romero, espliego... sombra de higuera
bajo nubes plomizas alza el vuelo
a otra esfera mi alma viajera
y soy montaña, río... viento, ------- cielo.
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