Tu nombre permanece,
Qué decir de tu ser?
Ese fuego febril
que me consume.
Tú entre los vientos
gélidos de la costa,
penetraste en mi,
incontenible;
fundicíon de bronce,
nuestros seres,
imaginaria esfinge en que resumó
los días que fuimos.
Hoy, no somos.
© Norberto Adrian Mondrik.
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