Mirando el vacío con soledad,
sintiéndome tan tuya y tan libre la vez,
en medio de mi autonomía patética,
quisiera que tus cadenas me ataran un poco.
Los pocos recuerdos se evaporan
con las de pesadas lágrimas
negras o azules...
testigos de las noches en velas,
buscándote en mi cama vacía,
tratando de sentir tus manos...
abrazándome, abrigándome.
Tu imagen perturba mi falsa armonía,
donde tu fantástico mundo real
se convierte en infierno.
Te quiero sin adornos,
te quiero por completo...
pero tus alas gritan libertad.
|