Sus manos.
Las manos finas y simples,
se alzaron sobre el rostro,
como flores sedientas,
de luz y fuego,
hacia un cielo bajo y gris .
Trataron de aferrarse a alguna nube,
que, al estallar en tibia lluvia,
las regresara a mi.
En millares de partículas su azul figura se précipito,
mojo mi rostro,mi ser;
y en las mejillas se confundió con mís lágrimas.
Así de nuevo las sentí junto a mi.
© Norberto Adrian Mondrik.
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