EL COMBATIENTE DE LA CAPSULA MECANICA.
Es de noche en América y, la luna llena, redonda como los pechos de Yolanda, alumbra la tierra con su cara de porcelana y nos mira con sus ojos de cristales plateados, mientras yo, semi-escondido tras unas cortinas de lino que cubren una ventana hermética, la observo desde el interior de un insolente bus que con su motor rugiente despierta la quietud de la noche y desenrolla con energía, el largo hilo de la carretera al sur, transportándome absorto, aprisionado en cual Cápsula Mecánica a mi destino incierto, con gloriosos desafíos que pueden llevarme a la conquista de la anhelada felicidad, enriqueciendo la vida o, lisa y llanamente , a mi inevitable e irreversible muerte. Sin embargo mi estado energético me llena de coraje para enfrentar la vida, gallardo ante las vicisitudes, dispuesto a enfrentar los desafios y combatir el destino, sin más armas que la imponente fuerza del amor. |