La luz filtra con el resplandor de las libélulas y los grillos frotan sus eritros en la noche oscura, que oscilante te envuelve pausada y tranquila, mientras que tú estás allí, escondida justo al lado de la más triste de las circunstancias, tal vez herida , con esas heridas sin sangre que no manchan pero duelen y recuerdas que es lo mismo que le pasó a tu amiga, sólo que no sabes aún con quien te quedarás, tal vez con mami , tal vez con papi... |