Sí, de pronto
tengo esos flashback de tristeza-melancolía,
y apareces tu, entonces me lleno de recuerdos.
En ese tiempo podía inventarlo todo,
podía creer en cualquier cosa,
y ahora en cualquier esquina puedo resbalarme.
Lloré nuevamente hoy
por tu muro de ladrillos,
donde cada lagrima que quedaba en tus parpados, contra la visión de la pared
se volvía flor plateada.
Y eso de las tres gotas de tus ojos
que se transformaron en flores
preferías una y le dedicaste la visión.
Ahora lloro y mi cara se moja sinceramente,
que aspero todo...
demasiado angustiada como para tratar de salir.
Quizás en un momento para ti y para mi
lo fuimos todo,
y no lloro por un amor perdido
sino por una convicción que se acabó,
que se extinguió.
Y ya no hay gracia en las metáforas.
Ni poder en los sueños.
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