Dentro de la soledad
esparciré mis cenizas
y, entretanto,
mientras nade por Estigio,
buscaré una concha de nácar
para mi nuevo resurgir,
ese que siempre fue un maldito sueño.
Y de entre polvo,
de entre tinieblas,
daré luz a un nuevo día,
pariré una nueva eternidad y,
como condena,
buscar consuelo de nuevo
junto a la hija del dolor;
Amor.
Para resurgir de nuevo,
como distinto ser.
|