Por no besar
lo que todo el mundo desea,
bajo mantas de miserias
muero en agonía,
mientras vuelan,
cual pájaro madrugador,
pañuelos de despedida,
que sienten que el día
acuchilla las pasiones
de amantes con secretos,
de secretos que se escapan
a oídos de cualquier alma.
De pasiones carcelarias
me ato a tus entrañas,
preso de dedos y besos
e incluso, a veces,
de miradas,
que nunca demuestran nada,
nunca dejan entrever
ninguna sonrisa vana.
Sólo el cántico
de
húmedas
sabanas.
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