La palabra estaba agazapada en una neurona. Meses atrás, ni siquiera existía. Poco después, el subconsciente hizo una subrutina de juntar letras sin sentido para pasar el rato, hasta que creó algo inteligible. De ahí al consciente hay sólo un paso, pero la memoria, la atención y la percepción juegan malas pasadas... de todas maneras, cuanto más se acercaba la fecha del encuentro más fácil parecía que llegara a ser pronunciada.
Aquella palabra había hecho buenas migas con otras compañeras con las que formó una pandilla. Se iban a comer a preciosos restaurantes como "La frase pareada", o como era más conocida "El renglón Parellada". Allí comían hasta volverse esdrújulas. Después solían pasear por las áreas del lenguaje, donde las sinapsis rebosaban de tenderetes típicos de acentos decorativos, o de sufijos plurales engarzados; también había puestos realmente exóticos de diéresis o acentos abiertos.
Aquellas amigas de frase hicieron el primer paréntesis en el Bosque de las Haches, donde volaron y pasaron de mente a mente, viendo mundo y enriqueciéndose en todos los sentidos... Saltaban las chispas, fue emocionante!
Pero aquella palabra no salió, no sé por qué...Quizá se esfumó en el olvido, quizá volvió al subconsciente y quedó como una astilla clavada que hace pensar "se me queda algo en el tintero y no sé qué es". Así que se quedó en la neurona y no llegó a mezclarse con las demás. Tal vez no hubo tiempo, podría ser tímida. Quiero pensar que está en la punta de la lengua y que hay que remojarla con birra para que resbale y salga de una vez. Quizá en otro encuentro... |