Muere el respiro, nace el aliento,
asciende, apurado, lomas de pasión
que el tacto regala.
Un suspiro incendia,
un calor derrite,
licua la carne su néctar arrope.
Pupilas buscando en cielos de noche,
abren las compuertas
y olas de almíbar
y sol que no quema
atraviesan límites, sábanas y piel
Asombroso lazo de gemido y gloria
amarra a sedientos,
ata corazones,
deleita los cuerpos
y calienta almas
que Vulcano funde en sueños de nata.
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