Dormir sobre la arena
y tan cerca de la espuma
nos unió en un canto galáctico.
Rescatamos lo más hondo de nuestro ser.
Lo bueno, lo malo, las máximas emociones
y las concentramos en el sonido,
que flotando ascendió a las estrellas.
Aquellas fugaces
que hacen creer en los deseos.
Secas al sol
llegamos a la playa.
Arena fina y blanca
que baja a una piscina
verdosa, turquesa, helada.
Aguas pacíficas
para zambullirse
por completo!
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