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Está bien que mi vida haya sido un pedazo de tragedia andante. Pero
Hasta mi misma muerte fue un fiasco. Admito que muchos hayan tenido
Una muerte ridícula. Un árabe que vivía en un sector importante de París murió con el estomago lleno de palomas. Pero la mía es quizá la muerte más ridícula del mundo ¿por qué? ¿fuiste víctima de los atracadores? No. ¿te mataron en la guerrilla?. No ¿te atropello un automóvil? Tampoco. Entonces ¿cuál fue la causa? Bueno los galenos jamás quisieron decirlos. Más yo morí fulminado por un rayo de nostalgia. ¿De nostalgia? Si, de nostalgia. ¿Acaso los seres humanos no tienen derecho a morirse de nostalgia? Miren: yo estaba en el extranjero. Era una noche helada de un invierno bárbaro, melancólico. Pero a mi no me mato el invierno. Yo morí acongojado por la ausencia de aquellos amigos inolvidables que tienen corazones de poeta. Si morí en el exilio en medio de una transfiguración sicológica de una metrópolis que nunca ha conocido la noche. Estaba pensando; si, pensando cuando de pronto me sobrevino un silencio tibio, oscuro, inconmensurable. Inmediatamente sentí caerme al suelo. Colisioné contra el duro piso. Las gentes de mí alrededor con sus redondos ojos asombrados. En seguida vi, como tres policías, venidos de algún lugar me subieron a la ambulancia. Me trasladaron al hospital de Cléber. Un medico me examinó. Me declaró muerto. De inmediato pasé al anfiteatro en donde caí en manos de los alumnos de la Facultad de Medicina. Sentí la delgadilla hoja del bisturí rajándome el estómago. Me atragantaron la boca de algodón. Me inyectaron formol. Se preocuparon por la higiene perfecta de mi cuerpo. Fue entonces cuando me di cuenta que, efectivamente, estaba muerto.
Luego sin pasaporte alguno, aborde la nave alada de Air france, surque los cielos rojos del mar Mediterráneo, y aquí me tienen donde no debiera estar.
Pero mientras vienen por mi, aquí sigo monologando. Un monologo fruto de mis propias reflexiones, de mi filosofía.
Pero lo que no logro entender, y sigo sin entender, es por que estoy vivo si hace tres años que estoy muerto.
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