La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Invitados / Mario Benedetti / La muerte y otras sorpresas / El otro yo

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:67]

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.

Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el proposito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando.Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

Texto agregado el 07-09-2000, y leído por 31584 visitantes. (67 votos)


Lectores Opinan
2009-08-04 17:30:34 Me ha impactado, la facilidad para plantearnos un asunto esencial con un lenguaje tan sencillo. Ayara Ayara
2009-06-07 18:23:30 Sólo había leído poesía de Mario Benedetti, que bueno que no se han suicidado nuestros otros yo, me gusto. lalua
2009-06-01 19:58:59 Es muy común confundir quienes somos en realidad, y un verdadero logro cuando interpretamos en nuestro interior porque somos así, por eso es necesario buscar a Dios a través de su palabra, para poder entender en parte lo que somos, “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, ¿Quién lo conocerá? jornuco
2009-05-22 16:48:50 Me gusta mucho ese tono de tristeza que lo rodea todo. pohebe
2009-05-18 04:10:02 ahora eres el otro yo. Pero en otro mundo, quisás no el mismo yo de antes sino que el yo para siempre. Seguramente escribiras para otros yo y no para nuestros yo. Hasta siempre Don Mario y gracias por habernos visitado en este mundo, en tus palabras extraordinarias dejas plasmado tu recuerdo. Ha muerto tu pluma creadora. Pero tu obra, jamás dejará existir en nuestros mundos de ensueños. Adios maesro eduardoroa
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]