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Inicio / Lista de Foros / General :: Ensayos y Comentarios / Ensayos de Escritor_Desilusionado - [F:4:895]


escritor_desilusionado,05.04.2004
Considerando:

1° Que mis ensayos son un tanto extensos (no siempre).

2° Que abordan temas bastante profundos (casi siempre).

3° Que son polémicos: de hecho, han generado respuestas airadas y pasionales; legítimas, en todo caso.

4° Que, por las razones anteriores, me llevan responder y a dilucidar el contenido de los mismos.

5° Que, por otra parte, en la sección de comentarios sólo sobreviven los últimos 10...

...he decidido abrir este foro con el objeto de que
ustedes puedan comentar, criticar y/o refutar lo expresado en mis textos.

Desde ya, gracias por manifestar vuestras opiniones, aunque -a veces- sean radicalmente contrarias a mi forma de pensar.

Mis ensayos, aclaro, no buscan ganar elogios (menos estrellas, lo cual no me importa para nada); pero tampoco, a contrariu sensu, pretende generar
polémicas estériles; única y exclusivamente
intento expresar mi pensamiento sobre temas de la realidad. Sólo me importa ser claro y convincente, aunque los lectores no estén de acuerdo conmigo (¡viva la libertad!, pero también ¡viva la incesante búsqueda de la verdad!).

 
escritor_desilusionado,05.04.2004
Con el objeto de que no se generen confusiones, les aconsejo anteponer el título del ensayo que desean comentar. Gracias.
 
rata,05.04.2004
eeeem..... creo que es lo mas narcisista que he visto en mi vida, en serio te crees tan importante?
 
AnaCecilia,05.04.2004

Para tu ensayo sobre clonaciones e iglesia...

Sí, pero no necesitas destruir el embrion sino sacan las células nomás con ellas reestablecen los tejidos, clonándolos, está muy bueno eso, lo sacan del mismo embrion y de la placenta y del cordón umbilical; pero hay más tipos de clonaciones éticas que todavía no busqué, beso
 
escritor_desilusionado,05.04.2004
Respondo:

* a rata: este foro no lo abrí con ánimos narcisistas, sino precisamente en beneficio de la gente que lee mis ensayos y desea opinar o debatir de manera profunda y con altura de miras sobre los temas tratados, cosa que tú nunca (hasta ahora) has hecho.

* a AnaCecilia: Esa es la llamada "clonación celular" que éticamente no sería reprochable, porque no se crea un embrión para luego ser destruido. En cambio, la llamada "clonación terapéutica" implica la creación de un embrión (vida humana nueva) y constituye -como expreso en mi ensayo- un canibalismo sofisticado. Gracias por tu aporte AnaCecilia.
 
Raymond,05.04.2004
Hola escritor_desilusionado,

Debo reconocer que eres de los pocos católicos que se preocupan por estudiar e investigar los orígenes de tantas controversias. Por desdicha, existe mucha gente que ignora esas cuestiones (yo fui parte de ellos), o prefiere ignorarlas. Son embargo, has creado un buen tópico de debate y para ello, es necesario leer, documentarse e investigar de todo tipo de fuentes si se pretende refutar o criticar algún punto en particular. Y puesto que el tema mismo despierta discusiones airadas, es menester enfocarse al tema con imparcialidad y realismo, de otro modo se entra en un juego de dimes y diretes tratando de defender algo, que ya en si mismo es controversial. Estaré posteando algunos puntos de vista e información que he recopilado a lo largo de la búsqueda de los fundamentos de la Iglesia Católica ( y de cualquier otra denominación religiosa) como institución y esa interminable búsqueda de la verdad. Saludos.
 
escritor_desilusionado,05.04.2004
Gracias por tu opinión, Raymond.

Existe un viejo dicho que dice:

"se deja de odiar cuando se deja de ignorar".
 
AleydaAime,05.04.2004
Sobre Ataques A La Iglesia Católica

Como lo dijo el mismo Barrasus, la Iglesia misma se ataca, no necesita enemigos.

Primeramente tu escrito me ha instruido de maravilla, es una recopilación histórica excelente.

Pasando al tema de la Iglesia, en el caso de Galilei no lo quemó puesto que era un gran científico de la época, pero si lo excomulgo, de hecho Juan Pablo II ofreción disculpas por esto y lo reintegró como fiel del catolicisimo. En el caso de los juídos durante la II Guerra Mundial, es de todos conocidos que lo más publicitado de esa época es la masacre a los judíos, porque precisamente ellos se han empeñado a que no se olvide, pero eso no quiere decir que fueron los único afectados en esa guerra, es un hecho, por lo que tratar de minimizar la pérdida judía es en valde, muchos sufrieron, judíos, católicos, protestantes, ateos, herejes, etc. Lo que si es que Juan Pablo II también se disculpó por la pasividad de la Iglesia Católica acerca del tema judío durante la II Guerra Mundial. Bien se ha dicho que el período de Juan Pablo II se la ha pasado disculpando de las fechorías y las malas pasadas que la Iglesia Católica hizo en el pasado.

La Iglesia Católica, ha dejado de ser iglesia, para convertirse en institutución, de las más grandes, tanto entidad religiosa como entidad financiera, es natural que se le ataque, sino imaginate que nadie dijera nada y que todos estuvieran convencidos de sus acciones, a donde llegarían, si así han hecho de las suyas, imaginante que no tuviera enemigos.

Lutero estaba cansado de las interpretaciones de la igelsia, y llamo a la Reforma, si en esa época no hubiera tenido adeptos (cansados también), no hubiera prosperado el Luteranismo, ni el Calvinismo en su época. Las reformas permiten hacer autoanálisis de los sistemas impuestos vigentes, ayudan a mejorar (supuestamente).

No hablaste en tu escrito sobre el gran poderío y período de los Borgia, y de como el papado se convirtio en un nido de ratas, donde quien tuviera más poder era el siguente Papa, aveces ni sacerdotes eran, incluso se llego a nombrar como Papas a menores de edad, y hubo una mujer Papa, todo para la corrupción que había en ese círculo, un poco antes del Renacimiento.

No hablaste tampoco sobre la creación del Purgatorio, el cual no existe, tengo entendido que no se menciona en la Biblia, y se tenían que pagar (no recuerdo el nombre de la deuda) para pasar directo o quedar esperando en el purgatorio por la eternidad.

Hubo faltantes en tu ensayo, pero de lo que estoy conciente es que debe haber enemigos para todos, ya sea para la católica o la evangelista, si no existieran esos enemigos, el absolutismo del que ha padecido la Iglesia Católica sería una tragedia mas en nuestra época.
 
escritor_desilusionado,05.04.2004
AleydaAime:

No pretendí en mi ensayo escribir una historia de la Iglesia Católica (incluyendo sus errores), sino hacer un modesto recorrido de las principales ideologías que desde el Luteranismo hasta la actualidad la han enfrentado en el plano de las ideas; sólo eso pretendí. Y lo hice desde mi punto de vista, que no reniega de su fe católica; pero tampoco desconoce los errores -como el Papa- que ha su Iglesia ha cometido.

No obstante lo anterior, pretendo abordar los temas que mencionas más adelante y, si dispongo de tiempo, lo haré en forma breve en este foro. Me dejaste como tarea los siguientes temas, los enumero para no olvidarme:

1) Caso Galileo.

2) Relación de la Iglesia con los judíos en la 2° Guerra Mundial, lo que nos lleva a Pío XII.

3) Manejos financieros de la Iglesia: verdades y mitos.

4) Reforma Luterana: fundamentos y hechos.

5) Los Borgia y escándalos de papas.

6) Purgatorio: fundamento teológico.

Estos, creo, son los temas esenciales que mencionas y que te interesa abordar; me trataré de hacer el tiempo.

Gracias por participar de este foro.
 
AleydaAime,06.04.2004
Gracias a ti por la elocuencia ante la refutacion. =D
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Voy a responder, modesta y brevemente, a las inquietudes de AleydaAime; antes, aclaro que mi interés principal en participar en esta página es subir mis textos de ficción (cuentos y poemas). Sin embargo, en el último tiempo he llegado a la conclusión de que un escritor -en el medio o circuito literario en que se desenvuelve, tiene el derecho-deber de dar cuenta de su forma de pensar; claro que esto último es una opción personal que cada escritor puede o no asumir legítimamente; hacerlo o no hacerlo dependerá de su opción y del grado de compromiso, fácticamente, que tenga con sus principios (p. ej.: políticos, religiosos, artísticos, etc.).
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Además, debo reconocer que subir mis ensayos, muchos de los cuales los tengo escritos desde tiempo antes ha significado "meterme en camisas de once varas", porque tampoco soy experto en los temas que he tratado, sino que con mucha humildad y meticulosidad he investigado lo que escrito. Por motivos de tiempo, algunos puntos de AleydaAime los respondere personalmente y otros lo haré mediante la copia de artículos muy buenos de internet, citando el autor o dirección web. ESta noche abordaré el tema de Galileo, lo haré en forma simple y breve, y copiaré un artículo de www.enciclopediacatolica.net, que es una enciclopedia en papel real, muy usada por los católicos a la hora de formarnos en nuestra fe, y que contiene muchos conceptos importantes de ella, tanto dogmáticos y morales como históricos y apologéticos.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
CASO GALILEO:

AleydaAime dice al respecto 2 ideas centrales:

1) Que no fue quemado por ser un gran científico en su época.

2) Que, sin embargo, fue excomulgado.

Respondo, brevemente, a ambas afirmaciones:

1) No fue quemado, porque su delito no fue considerado tan grave y porque incluso muchos clerigos apoyaron sus tesis. Además, durante el proceso Galileo desmostró gran docilidad con las autoridades eclesiásticas. Galileo no atentó contra ningún dogma de fe; en estricto rigor, no fue un hereje, aunque algunos -sólo unos pocos- así lo consideraron; su delito consistió en contradecir un pasaje de las escrituras que afirma que la tierra es el centro del universo.

2) Es falso que fuera excomulgado, su pena fue prisión domiciliaria, pudiendo continuar hasta sus últimos días con sus investigaciones y muriendo como buen católico y recibiendo los sacramentos finales.



 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Ahora pego el artículo, un poco extenso, de la Enciclopedia Católica:

"Generalmente conocido como Galileo. Nació en Pisa el 18 de febrero de 1564, murió el 8 de enero de 1642. Su padre, Vincenzo Galilei perteneció a una familia de notables quienes poseyeron una importante fortuna, él había ganado cierta distinción como músico y matemático. A temprana edad Galileo manifestó su aptitud por las matemáticas y la mecánica, pero sus padres deseaban que se alejara de estos estudios que no prometían mayores ingresos y se dedicara a la profesión médica. Todo fue en vano, y durante su juventud decidió seguir la senda de su genio original, lo que le colocó rápidamente entre la primera categoría de los filósofos de la naturaleza.

Fue un gran mérito que Galileo felizmente combinara la experimentación con los cálculos, con ello se opuso al sistema prevaleciente en su tiempo. El mismo consistía en que en lugar de ir directamente a la naturaleza y la investigación de sus leyes y procesos, se hacía el aprendizaje por medio de la autoridad, especialmente la derivada de Aristóteles, quien se suponía había dicho la última palabra en esos asuntos. Basándose en esos planteamientos se arribó a muchas conclusiones erróneas, las cuales dominaron durante mucho tiempo. Contra ese estado de circunstancias y de supersticiones se mantuvo Galileo de manera resuelta y vehemente. Eso hizo que lograra desacreditar muchas creencias que se consideraban incuestionables, pero a la vez se granjeó una tormentosa oposición e indignación por parte de quienes había desacreditado.

No sólo llegó generar formidables controversias sino también a refutar y confundir a sus adversarios. Por si fuera poco Galileo tenía una buena pluma y con ella ridiculizó a sus oponentes, llegando a exasperarlos. Todo esto conllevo que enfrentara los innumerables problemas por los cuales es mayormente recordado en la actualidad. Tal y como Sir David Brewster (Martyrs of Science) indica, "La brillantez, por no decir la imprudencia, con la cual Galileo insistió en hacerse de enemigos, sirvió aún más para que estos últimos se alienaran de la verdad".

No obstante que en la mente popular, Galileo es recordado principalmente como un astrónomo, no fue precisamente en esta área en la cual realizó sus más substanciales contribuciones al conocimiento humano, tal y como es testificado por autoridades de la talla de Lagrange, Arago y Delambre. Sus mayores logros fueron en el campo de la mecánica y especialmente en dinámica, ciencia que se considera llegó a fundar.

Antes de cumplir 20 años de edad, sus observaciones en la oscilación de una lámpara colgante en la Catedral de Pisa, le condujeron al descubrimiento de los movimientos isocrónicos del péndulo, teoría que utilizaría unos cincuenta años más tarde en la construcción de un reloj astronómico. En 1588, la formulación de un tratado sobre gravedad en los cuerpos sólidos le valió la denominación del Arquímedes de su tiempo, y le aseguró una cátedra en la Universidad de Pisa. Durante los siguientes años, aprovechando la existencia de la torre inclinada, condujo la experimentación de la caída de los cuerpos y demostró la falsedad de una máxima peripatética, aceptada sin ninguna duda hasta entonces, según la cual la velocidad de caída era proporcional al peso de los objetos.

Esto provocó una tormenta en la reacción por parte de los aristotélicos quienes no aceptaban ni aún hechos que contradijeran los dictados de su maestro. Galileo, en vista de estos problemas y de otros que había generado, consideró prudente dejar Pisa y trasladarse a Florencia, el lugar de origen de su familia. Debido a la influencia de amigos del Senado de Venecia, fue nombrado en 1592 como presidente del área de matemáticas de la Universidad de Padua, posición que ocupó, con creciente renombre, durante 18 años.

A partir de allí se estableció definitivamente en Florencia donde fue nombrado filósofo y matemático extraordinario del Gran Duque de Toscania. Durante todo este período, y ya próximo a concluir su vida, fue infatigable su investigación de la naturaleza en sus múltiples campos. Dando seguimiento a sus experimentos de Pisa y otros respecto a planos inclinados, Galileo fue capaz de establecer las leyes de caída de los cuerpos tal y como se conocen en la actualidad. También formuló las leyes de los proyectiles, y en gran medida anticipó las leyes del movimiento, las que finalmente fueron formuladas por Newton. Galileo estudió las propiedades de ondas cíclicas e intentó resolver el problema asociado con su cuadratura, también utilizó los "infinitesimales", siendo el primero que introdujo su uso y con ello creando uno de los principios en que posteriormente se desarrollaría el cálculo en matemáticas. En el campo de la estática Galileo dio la primera demostración directa y completa de las leyes del equilibrio y del principio de las velocidades virtuales. En hidrostática, él estableció las bases para el principio de la flotación, inventó el termómetro (termómetro lento). Aunque algunas veces se sostiene lo contrario Galileo no inventó el microscopio.

Aunque son muy famosos sus descubrimientos astronómicos, no son ellos los que constituyen su aporte más substancial. En este sentido su mayor aporte fue indudablemente la práctica invención del telescopio. A principios de 1609 Galileo tuvo noticias de que un óptico holandés llamado Lippershey, había producido un instrumento que permitía ver de manera ampliada objetos distantes. Galileo estudió los procesos que estaban involucrados y sus principios, y se dice que luego de una noche completa de estar trabajando en los principios de la refracción de la luz, tuvo éxito en construir un objeto capaz de aumentar tres veces la visión de objetos distantes. Esa capacidad de visión rápidamente se aumentó a treinta y dos veces.

Este instrumento permitió a Galileo desarrollar sus observaciones y sus descubrimientos en el firmamento, los cuales fueron adquiriendo cada vez mayor significado. La luna, por ejemplo, fue vista, no como lo creían los antiguos astrónomos, como una esfera perfecta, o bien de naturaleza diferente a la de la tierra, sino que nuestro satélite posee colinas y montañas similares a los de nuestro planeta. Fue posible ver que el planeta Júpiter tiene satélites, como demostrando la existencia de un sistema solar en miniatura. Con ello se apoyaba la doctrina de Copérnico. Se había indicado para ese entonces, que si los planteamientos de Copérnico eran ciertos, esto implicaba que los planetas interiores -mercurio y venus- debían tener fases similares a las de la luna. Antes de los aportes de Galileo la controversia llevó a establecer que esos planetas interiores eran transparentes y que los rayos del sol pasaban a través de ellos. Con los descubrimientos de Galileo se pudo detectar las fases de esos planetas y se volvió a replantear el debate en torno al Copernicanismo. Finalmente, se pudo ver con claridad las manchas solares. A partir de ello, Galileo pudo probar la rotación de la estrella y que por tanto la misma no tenía una posición inamovible, tal y como algunos aseguraban.

Antes de esos descubrimientos, ya Galileo había abandonado los preceptos de Ptolomeo para adherirse a los planteamientos de Copérnico. Pero, tal y como lo confesó posteriormente a Kepler en 1597, él había evitado tal identificación por temor a ser víctima del ridículo, tal y como había ocurrido con Copérnico. Con sus descubrimientos, Galileo se sintió con la seguridad de salir públicamente en defensa de los postulados de Copérnico. Con ello no sólo se aseguraba la creencia más generalizada en los aportes copernicanos, sino que también Galileo ganaba la más prominente posición como astrónomo de sus época. Quizá el más grande astrónomo de todos los tiempos.

Esos elementos fueron la causa de su lamentable controversia con las autoridades eclesiásticas, lo que levantó graves cuestionamientos. Es necesario entender en este punto la posición exacta. Los brillantes descubrimientos que Galileo realizó mediante el descubrimiento del telescopio dieron, sin embargo, poco empuje al avance teórico de esta ciencia. Como se ha dicho en varias ocasiones, los aportes más teóricos en astronomía fueron hechos por un astrónomo contemporáneo de Galileo: Kepler. Este avance kepleriano no fue completamente reconocido o bien fue ignorado. Es casi inconcebible, tal y como lo refiere Delambre, que Galileo no hiciera mención de las leyes keplerianas. Las primeras dos de ellas fueron dadas a conocer en 1609 y la tercera 10 años más tarde. Estos últimos aportes fueron determinantes en establecer las bases que posteriormente permitirían a Newton formular los principios de la mecánica celeste.

Con los descubrimientos de Galileo se tuvo clara prueba de la mayor validez de los principios de Copérnico -base heliocéntrica- por sobre los de Ptolomeo y otros astrónomos antiguos los que sostenían el principio geocéntrico del universo. Sin embargo, esos aportes no pudieron convencer a otros ilustres e importantes astrónomos como Tycho Brahé (quien no vivió para ver el telescopio), y Lord Bacon, quien murió aún no creyendo la validez de los planteamientos galileanos. Milton, por su parte, quién visitó a Galileo ya a avanzada edad (1638), aparece como mediatizado en su criterio. Existen pasajes en su gran poema que favorecen planteamientos de ambos sistemas.

Entretanto, la explicación del fenómeno de las mareas, permitió a Galileo dar una prueba del fenómeno de rotación de la tierra sobre su eje. Hoy día este aporte es universalmente reconocido como un grave error. Galileo falló en establecer la influencia de la luna en tal fenómeno tal y como posteriormente lo demostraría Newton. Respecto a los cometas también Galileo sostuvo erróneamente que se trataba de fenómenos atmosféricos, tales como los meteoros. Tycho ya había adelantado la falsedad de esos planteamientos que se presentaban como una solución para el sistema anti-copernicano.

A pesar de las deficiencias de sus argumentos, Galileo planteó sus propuestas con tal vehemencia que logró convencer a muchos, contribuyendo de esa manera a crear las condiciones que amargaron buena parte de su vida. En este sentido, no obstante, es conveniente subrayar dos aspectos. Primero el aspecto quizá más conocido, que la hostilidad que recibieron las teorías copernicanas se debió al deseo de la iglesia de mantener a la gente en la ignorancia. Ese punto no tiene sólida sustentación si se toma en cuenta que la iglesia fue la institución por excelencia que estuvo preocupada por el conocimiento durante siglos, todo ello a pesar de los errores de método en que la iglesia haya caído. La representación más clara de esto es que los religiosos insistían en el carácter geocéntrico del sistema solar.

Aún así fue un hombre de iglesia: Nicolás Copérnico quien avanzó la idea de que el sistema solar giraba no en torno a la tierra sino con respecto al sol y que nuestro planeta se mantenía en rotaciones sobre su propio eje. Su trabajo más representativo "De Revolutionibus orblure coelestium", fue publicado a requerimiento de dos influyentes hombres de la iglesia: el Cardenal Schomberg y del Arzobispo de Culm, Tiedemann Giese. La obra contó con la autorización del Papa Paulo III, a efecto de que –tal y como lo reconoció Copérnico- la obra fuera protegida del casi seguro ataque que iba a enfrentar por los "matemáticos" (filósofos), debido a su aparente contradicción contra lo que percibía la percepción humana y el sentido común. Se agregó también que no se tenía recuento de objeciones que se podía hacer con base en las escrituras.

Ciertamente, durante unos 75 años no se originaron contrapropuestas por parte de la Iglesia Católica, aunque Lutero y Melanchthon condenaron el trabajo de Copérnico en términos desmedidos. Ni Paulo III, ni ninguno de los nueve papas que le siguieron, ni la Congregación de Roma, hicieron ver ninguna alarma, tal y como si fue originado por el propio Galileo en 1597. Quien, hablando de algunos de los riesgos que podría tener el apoyo a Copérnico, ridiculizó planteamientos sin decir nada de persecución. Aún cuando él ya había realizado sus grandes descubrimientos, nada cambió en este sentido.

Por el contrario, cuando Galileo llegó a Roma en 1611, fue recibido con pompa de triunfador. Todos, tanto clérigos como laicos trataron de verlo y su telescopio fue colocado en los jardines Quirinales pertenecientes al Cardenal Bandim. Galileo exhibió las manchas solares ante un pontífice admirado. No fue sino hasta unos cuatro años más tarde que surgieron los problemas entre los clérigos debido a la vehemencia con la cual en ese entonces, Galileo defendía las tesis de Copérnico. Es absurdo mantener que la oposición se debió a que se oponían a que las gentes fueran iluminadas por la verdad científica. Existen evidencias firmes de que para Bacon y otros, las nuevas enseñanzas eran radicalmente falsas y acientíficas. Galileo además no contaba con suficientes pruebas para lo que afirmaba de manera tan vehemente. Según el profesor Huxley, después de examinar esta situación concluía que los oponentes de Galileo tenían en cuanto a argumentos, "lo mejores".

Sin embargo lo más notorio, fue la insistencia con la que se deseaba dar créditos a los planteamientos con base en las sagradas escrituras, quienes representaban la máxima autoridad en asuntos de amplio alcance incluyendo planteamientos científicos. Por lo tanto, al establecerse el curso del sol en la Oración de Josué, o que la tierra era inmovible, se asumió que las doctrinas de Copérnico y Galileo estaban contra las escrituras, y por lo tanto eran herejías. Era evidente ya aún en los días de Copérnico, que la Reforma se mantenía sospechosa ante toda interpretación de la Biblia, lo que no fue exactamente suavizado por Galileo y su aliado Foscarini en el sentido de encontrar argumentos positivos para el Copernicanismo.

Foscarini era un fraile Carmelita de noble linaje que había dirigido los destinos de Calabria como provincial y tenía considerable reputación como predicador y teólogo. El mismo se lanzó a la defensa de Copérnico con gran evidencia y lo hizo buscando argumentos en el Candelabro de Siete Velas de la Antigua Ley. Especialmente él provocó la alarma al publicar trabajos en lenguaje vernáculo lo que contribuyó a no pocas confusiones entre el pueblo incapaz de formarse una opinión y de hacer juicio de los planteamientos. En ese tiempo había un partido de escépticos en Italia, quienes se oponían toda forma de religión, y tal y como David Brewster lo reconoce (Mártires de la Ciencia), no hay duda de que este partido lanzó su apoyo tras las posiciones de Galileo.

En esas circunstancias, sabiendo que su doctrina había sido presentada como contra la Iglesia, Galileo viajó a Roma en diciembre de 1615. Allí fue cortésmente recibido. Ante el tribunal de la Inquisición él fue oído y luego se declaró que sus postulados eran científicamente falsos y contra las escrituras, es decir heréticos. Con base en ello se declaró que Galileo debía abandonar sus teorías, cosa que hizo, prometiendo que no insistiría en esas enseñanzas. Luego se firmó el decreto de la Congregación del Indice del 5 de marzo de 1616. En el mismo se prohibían varios trabajos considerados heréticos a los cuales fueron agregados cualquiera que apoyara el sistema de Copérnico. En ese documento no se mencionan los trabajos de Galileo. Tampoco se tiene el nombre del papa, aunque se sabe que se contaba con la aprobación del pontífice en las sesiones previas de la Inquisición.

En este sentido es indiscutible que las autoridades eclesiásticas cometieron un grave y deplorable error, y sancionaron junto con falsos principios, el propio uso de la escritura. Tanto Galileo como Foscarini promovieron que la Biblia tenía por intención enseñar como la humanidad va al cielo, no como el cielo funciona. Al mismo tiempo debe recordarse que no se hacían objeciones al sistema copernicano y que el mismo mostraba en esa época pocas pruebas. No se ponía por otro lado objeción a que esa hipótesis explicaba en términos más simples lo que constituía el tema de presentación del sistema de Ptolomeo, y que para motivos prácticos podría ser adoptada por los astrónomos. Lo que si se objetaba era que el sistema de Copérnico era la verdad, "lo que contradecía la escritura".

Es claro además que los autores de ese escrito no pretendían ser absolutistas ni irreversibles. El Cardenal Bellarmino, el más influyente miembro del Colegio Sagrado, escribió a Foscarini promoviendo que tanto este último como Galileo debían demostrar como su sistema explicaba los fenómenos celestiales –una propuesta no excepcional y que estimula las aplicaciones prácticas- sin embargo se indicaba que no se debía contradecir a la Biblia:

Si se indica que el sol está en una posición central, inamovible y que es la tierra la que gira alrededor de él, se hace necesario, entonces, cuidadosamente, proceder a la explicación de los pasajes de la escritura que aparecen contrarios a este principio, y debemos decir más bien que estos principios han sido mal interpretados, en lugar de declararlos falsos en la demostración.

Por medio de este decreto tanto el trabajo de Copérnico fue prohibido como el de la "Epitomía" de Kepler, pero en ambos casos solamente donec corrigatur, la propuesta era presentar los sistemas como hipótesis y no como hechos definitivos. Se estableció luego que esos trabajos bien podrían ser leídos completamente por los entendidos en la materia "los preparados y hábiles en la ciencia" (de Remus a Kepler).

De acuerdo a von Gebler, parece que Galileo tomó el decreto de la Inquisición con frialdad hablando con satisfacción acerca de los cambios en el sistema de Copérnico. El se fue de Roma, evidentemente, con la promesa de violar la promesa que había hecho, y mientras desarrollaba otras ramas de la ciencia, no perdió oportunidad de manifestarse por el sistema que había declarado no aprobar. No obstante, cuando visitó Roma de nuevo en 1624, fue atendido con lo que se describió como una "noble y generosa recepción". El papa actual de ese momento Urbano VIII, había sido su amigo, tanto como el Cardenal Barberini y se habían opuesto a la condenación de 1616. Se le concedió una pensión a la que como extranjero no tenía derecho, y que de acuerdo a Brewster, debe considerarse como un respaldo a la ciencia en si misma. Pero para decepción de Galileo, Urbano no anuló el juicio de la Inquisición.

Luego de su regreso a Florencia, Galileo se dedicó a componer el trabajo que reavivó y agravó las viejas animosidades. Se trató de un diálogo entre un ptolomista que es confundido por dos copernicanos. El libro fue publicado en 1632 y era plenamente inconsistente con su promesa anterior. La autoridades en Roma lo consideraron como un reto. Por tanto fue citado de nuevo frente a la Inquisición y otra vez falló en mantener el valor de sus opiniones, declarando que desde 1616 no había apoyado la teoría de Copérnico. Tal declaración como era de esperarse, no fue tomada con seriedad y a pesar de ello, fue encontrado "vehementemente sospechoso de herejía" y a ser encarcelado a disposición del tribunal, además debía recitar los Siete Salmos Penitenciales una vez a la semana durante tres años.

Aunque la condena de prisión se mantuvo hasta la muerte de Galileo en 1642, no es apropiado hablar de él como de un prisionero. Como su "biógrafo protestante", von Gebler, nos dice: "un vistazo a lo que verdaderamente ocurrió en los hechos de este famoso juicio, convencería a cualquiera de que Galileo estuvo veintidós días en el edificio del Santo Oficio (la Inquisición), y no en una celda con rejas, sino en un cómodo apartamento de un oficial de la Inquisión". Por lo demás se le permitió el uso de otros lugares como de retiro tales como casas de amigos, siempre confortables y lujosas. No es cierto, como insistentemente se ha dicho, que fue torturado y enceguecido por sus prisioneros, aunque en 1637, cinco años antes de su muerte, llegó a quedar completamente ciego. En todo caso él rechazo ser enterrado en un lugar bendecido. Al contrario, aunque el papa (Urbano VIII) no autorizó que se construyera un monumento en su tumba, si envió sus bendiciones al hombre agonizante, quien fue finalmente enterrado en suelo bendecido en Florencia, en la iglesia de Santa Croce.

Finalmente, el famoso dicho de "E pur si mouve", supuestamente dicho por Galileo al levantarse luego de estar arrodillado, al renunciar al movimiento de la tierra, es una ficción, de la cual no se obtiene ninguna mención sino después de un siglo de su muerte, la que tuvo lugar el 8 de enero de 1642, el mismo año en que nació Newton.

Tal es en breve esta historia acerca de un famoso conflicto entre autoridades eclesiásticas y la ciencia. En relación a la misma, especial importancia se le ha dado a la conección de los hechos con la infalibilidad papal. ¿Se puede decir entonces que tanto Paulo V como Urbano VIII estaban tan comprometidos con la doctrina del geocentrismo que la impusieron como algo de fe, a partir de la iglesia, y que la decisión papal no fue cierta? Que ambos papas se mantuvieron contra Copérnico, es claro. Ellos creyeron que el sistema de Copérnico no estaba de acuerdo con la escritura y lo suprimieron. La pregunta, sin embargo, es si alguno de ellos condenó la doctrina ex cathedra. Esto no se hizo por parte de ambos pontífices.

En cuanto al decreto de 1616, hemos visto que fue promulgado por la Congregación del Indice, la cual no tiene ningún problema en cuanto a que se le demuestre su capacidad de falibilidad, este tribunal estaba absolutamente incompetente de hacer un decreto dogmático. Tampoco el caso está alterado por el hecho de que el papa aprobará la decisión de la Congregación in forma communi. Es decir que el propósito fue la prohibición en cuanto a circular los escritos que se consideraron hirientes. Tanto el papa como sus asesores pudieron haberse equivocado en ese juicio, pero eso no altera el carácter del pronunciamiento, o convierte al mismo en un decreto ex cathedra.

En referencia al segundo juicio, el de 1633, el mismo no tuvo un enfoque tan directo en la doctrina, como en la persona de Galileo, y en su actitud de no mantenerse fuera de la divulgación de las doctrinas copernicanas. La sentencia que se le dio claramente implicaba una condenación a las ideas de Copérnico, pero no se hizo un decreto formal acerca de este punto, y el mismo no tuvo la firma del papa. Esto no es solamente una opinión de teólogos, sino que también es corroborado por escritores quienes no pueden ser acusados de estar tendenciosamente a favor del papa. El profesor Augusto De Morgan (Budget of Paradoxes) declara:

Es claro que lo absurdo fue el acto de la Inquisición Italiana, para la satisfacción privada y personal del papa –quien sabía que cualquiera que fuera el curso que las acciones tomaran no lo implicarían a él como papa- y no a la institución de la Iglesia.

Yvon Gebler (Galileo Galilei):

La Iglesia nunca condenó (el sistema copernicano) en absoluto, debido a que los Calificadores del Santo Oficio nunca significaron la Iglesia.

Conviene agregar que a Riceloll y a otros contemporáneos de Galileo se les permitió, luego de 1616, que la definición copernicana había sido dada a conocer por el pontífice. Más vital aún es la pregunta que originó el debate: "¿Significa la condena de Galileo que la Iglesia mantiene una oposición implacable al progreso científico y la ilustración?" Se puede indicar al respecto, junto al Cardenal Newman, que esta instancia prueba lo opuesto, explícitamente, que la Iglesia no ha interferido con las ciencias físicas, y que para el caso, lo de Galileo, es "el argumento de valor" (Apología 5). El profesor De Morgan reconoce ("movimiento de la tierra" en la English Cyclopedia):

El poder papal ha sido utilizado moderadamente en cuestiones de filosofía, tal y como puede deducirse si se juzga la gran tensión en el caso de Galileo. Se trata de una prueba real de que la autoridad que ha durado más de mil años ha estado todo el tiempo monitoreando el progreso del pensamiento.

El doctor Whewell hablando de este mismo caso, indica (History of the Inductive Sciences):

No sería entendido el alegato de que la condena de las nuevas doctrinas, fue algo característico y general en la Iglesia Romana. Ciertamente la inteligencia y las mentes más cultivadas de Italia, y muchos de sus personalidades eclesiásticas entre ellas, han sido las más sobresalientes en promover y dar la bienvenida al progreso de la ciencia, y pueden encontrarse entre muchos de los eclesiásticos del tiempo de Galileo, los primeros y más ilustrados casos de adherentes al sistema copernicano".

JOHN GERARD
Transcrito por Carl H. Horst
Traducido por Giovanni E. Reyes


 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Comparto el artículo anterior scrito por uno de los mejores historiadores religiosos del mundo.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Tanto es así que no fue excomulgado, se me olvido decir, que Galileo murió con indulgencia plenaria y con la bendición papal, quien fue su amigo.
 
AleydaAime,06.04.2004
"sin embargo se mueve".... gracias por este texto. No fue excomulgado como lo aclaras, sólo censurado abiertamente y esto si frena el progreso de la ciencia en el siglo XVII (y anteriores).
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
¿Pero leiste bien el artículo de enciclopedia católica?

La intención de la Iglesia no era frenar la ciencia, tanto le interesaba que, por lo mismo, se preocuba de corroborar las teorías en boga. Simplemente habían dos posturas científicas y la Iglesia se equivocó en la suya, pero también -hay que reconocer- que Galileo no supo jamás probar su teoría: siempre persistió en el movimiento de las mareas, lo cual fue un error.

Lo importante es que el error de la Iglesia fue hacer una interpretación literal de la Biblia, lo que ya no ocurre. Ahora la Iglesia enseña como se va al Cielo de Dios (como estado espiritual) y no se mete en el campo del Cielo físico; en esencia eso es lo que ha dicho Juan Pablo II.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Lo otro que es importante destacar es jamás se ha probado que haya sido torturado o encarcelado, cosa que cree la mayoría de la gente; incluso mucha gente cree que fue quemado, cuestón que al menos tú sabes que no fue así.
 
AleydaAime,06.04.2004
Claro que lo leí y aunque no dice que hubo un freno a la ciencia, ya que se menciona contantemente la falta de argumentos de Galileo. Se intuye que si hubo un freno, una censura clara, no porque supieran que Galileo le faltara argumentos, eso con más estudios se pudo haber definido, sino porque no correspondía a la lectura de la Biblia.

Concuerdo con la mención del tu punto acerca del error de la iglesia.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Lo que la Iglesia le pedía eran pruebas irrefutables, cosa que no entregó, aunque sí le apuntó en su teoría; copió, ahora, otro texto, y con esto doy por cerrado el tema Galileo y me voy a dormir:

Discurso del Santo Padre a la asamblea plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias, sábado 31 de octubre de 1992. (texto de L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13 de noviembre de 1992, pp. 6-7)

Señores cardenales; excelencias; señoras y señores:

La conclusión de la sesión plenaria de la Academia Pontificia de las Ciencias me ofrece la feliz ocasión de encontrarme con sus ilustres miembros, en presencia de mis principales colaboradores y de los jefes de las misiones diplomáticas acreditadas ante la Santa Sede. A todos dirijo un cordial saludo.

Mi pensamiento va en este momento al profesor Marini-Bettblo, que a causa de una enfermedad no ha podido estar entre nosotros. Formulo fervientes votos por su salud y le aseguro mi oración.

Deseo saludar también a las personalidades que por primera vez forman parte de vuestra Academia; les doy las gracias por aportar a vuestros trabajos la contribución de su elevada competencia.

Por otra parte, me complace saludar al profesor Adi Shamir, docente en el «Weizmann Institute of Science» de Rehovot, Israel, condecorado con la medalla de oro de Pío XI, conferida por la Academia. Le ofrezco mi más cordial felicitación.

Dos asuntos constituyen hoy el objeto de nuestra atención. Acaban de ser presentados con competencia, y quisiera manifestar mi gratitud al señor cardenal Paul Poupard y al padre George Coyne por sus exposiciones.

El aumento de la complejidad en matemáticas, física, química y biología

En primer lugar, deseo felicitar a la Academia Pontificia de las Ciencias por haber elegido tratar, en su sesión plenaria, un problema de gran importancia y actualidad: el que se refiere al aumento de la complejidad en matemáticas, física, química y biología.

Este tema de la complejidad, en la historia de las ciencias de la naturaleza, marca probablemente una etapa tan importante como la que está vinculada con el nombre de Galileo, cuando parecía que se debía imponer un modelo unívoco del orden. La complejidad indica precisamente que, para dar cuenta de la riqueza de la realidad, es necesario recurrir a una multiplicidad de modelos.

Esta constatación plantea una pregunta que interesa a los científicos, a los filósofos y a los teólogos: ¿Cómo conciliar la explicación del mundo -partiendo del nivel de las entidades y de los fenómenos elementales- con el reconocimiento de este dato que «el todo es más que la suma de sus partes»?

En su esfuerzo de descripción rigurosa y de formalización de los datos de la experiencia, los científicos suelen recurrir a conceptos metacientíficos, cuyo uso es casi exigido por la lógica de su procedimiento. Conviene precisar con exactitud la naturaleza de esos conceptos, para evitar que se produzcan extrapolaciones indebidas que vinculen los descubrimientos estrictamente científicos a una visión del mundo o a afirmaciones ideológicas o filosóficas que no son de ninguna manera corolarios suyos. Aquí se percibe la importancia de la filosofía, que considera los fenómenos y también su interpretación.

Nuevas teorías para explicar como surgio la vida

Pensemos, por poner un ejemplo, en la elaboración de nuevas teorías, a nivel científico, para explicar cómo surgió la vida. Con un método correcto, no se las podría interpretar inmediatamente, y en el marco homogéneo de la ciencia. En particular, cuando se trata de ese ser vivo que es el hombre y de su cerebro, no se puede decir que esas teorías constituyan por sí mismas una afirmación o una negación del alma espiritual, o que proporcionen una prueba de la doctrina de la creación, o, por el contrario, que la hagan inútil.

Es preciso un esfuerzo ulterior de interpretación, y ése es precisamente el objeto de la filosofía, que consiste en la búsqueda del sentido global de los datos de la experiencia y, por consiguiente, también de los fenómenos recogidos y analizados por las ciencias.

La cultura contemporánea exige un constante esfuerzo de síntesis de los conocimientos y de integración de los saberes. Desde luego, a la especialización de las investigaciones se deben los éxitos que comprobamos. Pero, si esa especialización no se halla equilibrada por una reflexión atenta a descubrir la articulación de los saberes, se corre el gran riesgo de desembocar en una «cultura fragmentada», que sería de hecho la negación de la verdadera cultura, pues ésta no se concibe sin humanismo y sabiduría.

Concordia provechosa entre ciencia y fe

Impulsado por esas preocupaciones, el 10 de noviembre de 1979, con ocasión de la celebración del primer centenario del nacimiento de Albert Einstein, expresé ante esta misma Academia el deseo de que «teólogos, sabios e historiadores, animados de espíritu de colaboración sincera, examinen a fondo el caso de Galileo y reconociendo lealmente los desaciertos, vengan de la parte que vinieren, hagan desaparecer los recelos que aquel asunto todavía suscita en muchos espíritus contra la concordia provechosa entre ciencia y fe» (L´Osservatore Romano, edición en lengua española, 2 de diciembre de 1979, p. 9).

Con ese fin se constituyó una comisión de estudio el 3 de julio de 1981. Y ahora, el año mismo en que se celebra el 350 aniversario de la muerte de Galileo, la comisión presenta, como conclusión de sus trabajos, un conjunto de publicaciones, que aprecio sobremanera. Deseo manifestar mi sincera gratitud al cardenal Poupard, encargado de coordinar las investigaciones de la comisión en su última fase. A todos los expertos que han participado de alguna manera en los trabajos de los cuatro grupos que llevaron a cabo este estudio multidisciplinar, les presento mi profunda satisfacción y mi viva gratitud. El trabajo realizado durante más de diez años responde a una orientación sugerida por el concilio Vaticano II y permite esclarecer mejor varios puntos importantes del problema. En adelante, no se podrá menos de tomar en cuenta las conclusiones de la comisión.

Tal vez pueda causar extrañeza a alguien el hecho de que, al término de una semana de estudios de la Academia sobre el tema del aumento de la complejidad en las diversas ciencias, vuelva yo sobre el caso de Galileo. ¿No está ya archivado desde hace tiempo ese caso? y ¿no están ya reconocidos los errores cometidos?

Ciertamente, así es. Con todo, los problemas subyacentes en este caso afectan a la naturaleza de la ciencia, así como a la del mensaje de la fe. No hay que excluir, por tanto, la posibilidad de que nos encontremos un día ante una situación análoga, que requiera de unos y otros una clara conciencia del campo y de los límites de sus respectivas competencias. El análisis del tema de la complejidad podría servirnos para esclarecer este aspecto.

En el centro del debate surgido en torno a Galileo se hallaba una doble cuestión.

La primera es de orden epistemológico, y se refiere a la hermenéutica bíblica. A este respecto, conviene destacar dos puntos. Ante todo, como la mayor parte de sus adversarios, Galileo no hizo distinción entre el análisis científico de los fenómenos naturales y la reflexión acerca de la naturaleza, de orden filosófico, que ese análisis por lo general suscita. Por esto mismo, rechazó la sugerencia que se le hizo de presentar como una hipótesis el sistema de Copérnico, hasta que fuera confirmado con pruebas irrefutables. Ésa era, por lo demás, una exigencia del método experimental, de la que él fue el genial iniciador.

Además, en la cultura de esa época por lo general se aceptaba que la representación geocéntrica del mundo concordaba plenamente con la enseñanza de la Biblia, en la que algunas expresiones, tomadas a la letra, parecían constituir afirmaciones de geocentrismo. Así pues, el problema que se plantearon los teólogos de entonces era el de la compatibilidad del heliocentrismo y la Escritura.

De esa forma, la nueva ciencia, con sus métodos y la libertad de investigación que suponían, obligaba a los teólogos a interrogarse acerca de sus propios criterios de interpretación de la Escritura. La mayoría no supo hacerlo.

Paradójicamente, Galileo, creyente sincero, se mostró en este punto más perspicaz que sus adversarios teólogos. «Aunque la Escritura no puede errar -escribe a Benedetto Castelli-, con todo podría a veces errar, de varias maneras, alguno de sus intérpretes y expositores» (Carta del 21 de diciembre de 1613, publicada en Edizione nazionale delle Opere di Galileo Galilei, A. Favaro, 1968, vol. V, p. 282). Se conoce también su carta a Cristina de Lorena (1615), que es como un pequeño tratado de hermenéutica bíblica (ib., pp. 307-348).

Podemos ya aquí extraer una primera conclusión.

La irrupción de una nueva manera de afrontar el estudio de los fenómenos naturales impone un esclarecimiento del conjunto de las disciplinas del saber.

Y las obliga a delimitar mejor su campo propio, su ángulo de análisis, sus métodos, así como el alcance exacto de sus conclusiones. En otras palabras, esta aparición obliga a cada una de las disciplinas a tomar conciencia más rigurosa de su propia naturaleza.

El viraje provocado por el sistema de Copérnico exigió, así, un esfuerzo de reflexión epistemológica sobre las ciencias bíblicas, esfuerzo que produciría más tarde frutos abundantes en los trabajos exegéticos modernos y que encontró en la constitución conciliar Dei Verbum una consagración y un nuevo impulso.

La crisis que acabo de evocar no fue el único factor que tuvo repercusiones en la interpretación de la Biblia. Aquí nos referimos al segundo aspecto del problema: el aspecto pastoral.

En virtud de su misión propia, la Iglesia tiene el deber de estar atenta a las incidencias pastorales de su palabra.

Conviene aclarar, ante todo, que esta palabra debe corresponder a la verdad. Pero se trata de saber cómo tomar en consideración un dato científico nuevo, cuando parece contradecir alguna verdad de la fe. El juicio pastoral que requería la teoría copernicana era difícil de emitir, en la medida en que el geocentrismo parecía formar parte de la misma enseZanza de la Escritura. Hubiera sido necesario, al mismo tiempo, vencer la forma común de pensar, inventando una pedagogía capaz de iluminar al pueblo de Dios. Digamos, de manera general, que el pastor debe mostrarse dispuesto a una auténtica audacia, evitando un doble escollo: el de la actitud de timidez, y el de un juicio apresurado, pues ambos pueden hacer mucho mal.

Podríamos recordar aquí una crisis análoga a la que acabamos de citar. En el siglo pasado, y a comienzos del nuestro, el progreso de las ciencias históricas permitió adquirir nuevos conocimientos sobre la Biblia y sobre el ambiente bíblico. El contexto racionalista en que, por lo común, se presentaban las adquisiciones, pudo hacerlas aparecer como perjudiciales para la fe cristiana. Algunos, preocupados por defender la fe, pensaron que había que rechazar conclusiones históricas seriamente fundadas. Se trató de una decisión apresurada y desafortunada. La obra de un pionero como el padre Lagrange supo aportar el discernimiento necesario sobre la base de criterios seguros.

Es preciso repetir aquí lo que ya dije antes. Los teólogos tienen el deber de mantenerse habitualmente informados acerca de las adquisiciones científicas para examinar, cuando el caso lo requiera, si es oportuno o no tomarlas en cuenta en su reflexión o realizar revisiones en su enseñanza.

Si la cultura contemporánea está marcada por una tendencia al cientificismo, el horizonte cultural de la época de Galileo era unitario y llevaba impresa la huella de una formación filosófica particular.

Ese carácter unitario de la cultura, que en sí es positivo y deseable aún hoy, fue una de las causas de la condena de Galileo. La mayoría de los teólogos no percibía la distinción formal entre la sagrada Escritura y su interpretación, y ello llevó a trasladar indebidamente al campo de la doctrina de la fe una cuestión que de hecho pertenecía a la investigación científica.

En realidad, como ha recordado el cardenal Poupard, Roberto Bellarmino, que había percibido el verdadero alcance del debate, consideraba por su parte que, ante eventuales pruebas científicas de que la tierra gira en torno al sol, se debía «interpretar con una gran circunspección» todo pasaje de la Biblia que pareciera afirmar que la tierra está inmóvil y «mejor decir que no lo comprendemos, en vez de afirmar que lo que se demuestra es falso» (Carta al padre A. Foscarini, 12 de abril de 1615; cf. o.c., vol. XII, p. 172). Antes que él, la misma sabiduría y el mismo respeto hacia la Palabra divina habían inspirado a san Agustín, cuando escribía: «Quien a una razón evidente y segura contrapone la autoridad de la sagrada Escritura da muestras de no comprenderla de modo correcto. No es el sentido genuino de la Escritura lo que opone a la verdad, sino el sentido que él le quiso dar. Lo que opone a la Escritura no es lo que está en ella, sino lo que él ha puesto en ella, creyendo que constituía su sentido» (Epistula 143, n. 7; PL 33, col. 588).

Hace un siglo, el Papa León XIII se hacía eco de ese consejo en su encíclica Providentissimus Deus(Leonis XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361):

«Dado que la verdad no puede de ninguna manera contradecir a la verdad, podemos estar seguros de que un error se ha introducido sea en la interpretación de las palabras sagradas, sea en otro lugar de la discusión»

El cardenal Poupard nos ha recordado también que la sentencia del año 1633 no era irrevocable y que el debate, que no había dejado de desarrollarse, se concluyó en 1820 con la concesión del imprimatur a la obra del canónigo Settele (cf. Pontificia Academia Scientiarum, Copernico, Galilei e la Chiesa. Fine della controversia -1820-. Gli atti del Sant´Ufficio, publicado bajo la dirección de W. Brandmüller y E.J. Greipl, Florencia, Olschki, 1992).

A partir del siglo de las luces y hasta nuestros días, el caso de Galileo ha constituido una especie de mito, en el que la imagen de los sucesos que se ha creado estaba muy lejos de la realidad. En esta perspectiva, el caso de Galileo era el símbolo del supuesto rechazo del progreso científico por parte de la Iglesia, o del oscurantismo «dogmático» opuesto a la búsqueda libre de la verdad. Este mito ha desempeñado un papel cultural notable; ha contribuido a infundir en muchos científicos de buena fe la idea de que existe incompatibilidad entre el espíritu de la ciencia y su ética de la investigación, por un lado, y la fe cristiana, por otro. Una trágica y recíproca incomprensión ha sido interpretada como el reflejo de una oposición constitutiva entre ciencia y fe. Las aclaraciones aportadas por los estudios históricos recientes nos permiten afirmar que ese doloroso malentendido pertenece ya al pasado.

Del caso de Galileo se puede extraer otra enseñanza que sigue siendo actual con respecto a situaciones análogas que se presentan hoy y pueden presentarse mañana.

En tiempos de Galileo era inconcebible imaginar un mundo que estuviese privado de un punto de referencia físico absoluto. Y como el cosmos entonces conocido, por decir así, se hallaba contenido totalmente en el sistema solar, no se podía situar ese punto de referencia más que en la tierra o en el sol. Hoy, después de Einstein, y en la perspectiva de la cosmología contemporánea, ninguno de esos dos puntos de referencia reviste la importancia que tenía entonces. Esta observación, como es obvio, no se refiere a la validez de la posición de Galileo en el debate; pero indica que, con frecuencia, por encima de las dos visiones parciales y opuestas, existe una visión más amplia que las incluye y supera a ambas.

Otra enseñanza que se saca es el hecho de que las diversas disciplinas del saber requieren métodos diversos. Galileo, que fue quien inventó prácticamente el método experimental, había comprendido, gracias a su intuición de físico genial y apoyándose en diversos argumentos, por qué sólo el sol podía desempeñar la función de centro del mundo, tal como entonces se conocía, es decir, como sistema planetario. El error de los teólogos de entonces, cuando sostenían que el centro era la tierra, consistió en pensar que nuestro conocimiento de la estructura del mundo físico, en cierta manera, venía impuesto por el sentido literal de la sagrada Escritura. Pero es necesario recordar la celebre afirmación atribuida a Baronio: «Spiritui Sancto mentem fuisse nos docere quomodo ad coelum eatur, non quomodo coelum gradiatur».

En realidad, la Escritura no se ocupa de detalles del mundo físico, cuyo conocimiento está confiado a la experiencia y los razonamientos humanos.

Existen dos campos del saber: el que tiene su fuente en la Revelación y el que la razón puede descubrir con sus solas fuerzas. A este último pertenecen las ciencias experimentales y la filosofía. La distinción entre los dos campos del saber no debe entenderse como una oposición. Los dos sectores no son totalmente extraños el uno al otro, sino que tienen puntos de encuentro. La metodología propia de cada uno permite poner de manifiesto aspectos diversos de la realidad.

Vuestra Academia realiza sus trabajos con esa actitud de espíritu. Su tarea principal consiste en promover el desarrollo de los conocimientos, según la legítima autonomía de la ciencia (cf. Gaudium et spes, 36, 2), que la Sede Apostólica reconoce expresamente en los Estatutos de vuestra institución.

En una teoría científica o filosófica, lo que importa, ante todo, es que sea verdadera o que esté al menos seria y sólidamente fundada.

Y el objetivo de vuestra Academia es precisamente discernir y dar a conocer, en el estado actual de la ciencia y dentro de su campo propio, lo que se puede considerar como verdad adquirida o se halla al menos dotado de tal probabilidad que resultaría imprudente e irrazonable rechazarlo. Así se podrían evitar conflictos inútiles.

La seriedad de la información científica será, de este modo, la mejor contribución que la Academia puede aportar a la exacta formulación y a la solución de los apremiantes problemas a los que la Iglesia, en virtud de su misión, debe prestar atención: problemas que no atañen sólo a la astronomía, la física y las matemáticas, sino también a disciplinas relativamente nuevas como la biología y la biogenética. Muchos descubrimientos científicos recientes y sus posibles aplicaciones tienen un influjo más directo que nunca sobre el hombre mismo, sobre su pensamiento y su acción, hasta el punto de que parecen amenazar los cimientos mismos de lo humano.

La humanidad cuenta con dos tipos de desarrollo.

El primero abarca la cultura, la investigación científica y técnica, es decir, todo lo que pertenece a la dimensión horizontal del hombre y de la creación, y que se incrementa con un ritmo impresionante. Si no se quiere que este desarrollo quede totalmente exterior al hombre, es necesario llevar a cabo al mismo tiempo una profundización de la conciencia, así como de su actuación.

El segundo modo de desarrollo atañe a lo que hay de más profundo en el ser humano, cuando, transcendiendo el mundo y transcendiéndose a sí mismo, el hombre se vuelve hacia el Creador de todas las cosas. En definitiva, esta dimensión vertical es la única que puede dar todo su sentido al ser y al actuar del hombre, pues lo sitúa entre su origen y su fin. En estas dos dimensiones, la horizontal y la vertical, el hombre se realiza plenamente como ser espiritual y como homo sapiens. Pero se observa que el desarrollo no es ni uniforme ni rectilíneo, y que el progreso no es siempre armonioso. Eso pone de manifiesto el desorden que afecta a la condición humana. El científico que toma conciencia de este doble desarrollo y lo tiene en cuenta, contribuye al restablecimiento de la armonía.

Quien se dedica a la investigación científica y técnica admite como presupuesto de su trabajo que el mundo no es un caos, sino un «cosmos», es decir, que existen un orden y unas leyes naturales, que se dejan captar y pensar, y que tienen por tanto una cierta afinidad con el espíritu. Einstein solía decir: «Lo que en el mundo hay de eternamente incomprensible, es el hecho de que sea comprensible» (En The journal of the Franklin Institute, vol. 221, n. 3, marzo de 1936). Esta inteligibilidad, atestiguada por los prodigiosos descubrimientos de la ciencia y de la técnica, remite en definitiva al Pensamiento transcendente y original, cuya huella llevan todas las cosas.

Señoras y señores, al concluir este encuentro, formulo los mejores votos para que vuestras investigaciones y vuestras reflexiones contribuyan a ofrecer a nuestros contemporáneos orientaciones útiles para construir una sociedad armoniosa en un mundo más respetuoso de lo humano. Os doy las gracias por los servicios que prestáis a la Santa Sede, y pido a Dios que os colme de sus dones.


 
AleydaAime,06.04.2004
Llego a la misma conclusión, si no hay crítica no hay mejora. La iglesia crítica la ciencia pasada o actual porque es una labor, debido a su extenso conocimiento cuestiona lo que surge como nuevo o novedoso en la ciencia.

Así mismo, la iglesia es cuestionada y criticada. No le veo nada negativo en esos "ataques", realmente son cuestionamientos, mismos que la iglesia sabe hacer a la perfección.

Este último texto es demasiado extenso, porque no mejor agregas la liga porque en pantalla se pierde proporción en un mismo foro.

Segundo tema a partir de mañana como me lo has mencionado.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
ok, voy a agregar los links en adelante en vez de poner lkos textos extensamente.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Quisiera señalar que no comparto, AleydaAime, que la Iglesia se opuso al desarrollo de la ciencia en la época de Galileo; de hecho, nunca le impidió seguir trabajando en sus teorías; insisto: sólo le pedía pruebas irrefutables, que no supo entregar.

Por otra parte, todos los demás científicos -muchísmos-, como Kepler, desarrollaron avances impresionantes que jamás fueron objeto de obstáculos de parte de la Iglesia; lo que sucede es
que el caso Galileo es como una especie de símbolo y de ahí se piensa, equivocadamente, que eso ocurría con todos los científicos; fue, claramente, una excepción que confirma la regla. No se puede decir que por un caso particular una institución como tal comete un determinado error en forma constante y sistemática.

En todo caso, y esto es lo importante, aunque no estemos 100 % de acuerdo, es que ahora la Iglesia, y desde hace siglos, tiene bastante claras las diferencias, los límites, entre los ámbitos de la fe revelada y de la ciencia experimental; es un tema que el Papa en el extenso discurso que transcribí desarrolla en forma genial y que hay que leer con calma, ojalá imprimiéndolo y subrayándolo. Pero ahí está todo sobre el punto, sobre la visión de la Iglesia en cuanto a las relaciones ciencia-fe.

Mi punto sobre Galileo, insisto de nuevo, no es desconocer el error de la Iglesia, que consistió en una mala metodología de interpretación bíblica y en
no respetar la autonomía de la ciencia experimental respecto del m,agisterio eclesial, cuestión que el Papa señala en el discurso arriba citado, sino las exageraciones y mitos sobre el caso Galileo: la mayoría de la gente, incluso en Europa se han hecho encuestas, cree que fue quemado, torturado, encarcelado, etc., etc.

Por otra parte, nunca se habla de científicos católicos enormes como Lavoisier, considerado uno de los padres de la química moderna, quien fue guillotinado el 8 de mayo de 1794 por el Tribunal de la Revolución Francesa; Joseph Louis Lagrange, destacado matemático, dijo: "Ha bastado un instante para segar su cabeza; habrán de pasar cien años antes de que nazca otra igual".

Otro caso interesante es el de Duhem, pero explicarlo daría para largo. Lo que quiero señalar es persecuciones, com muerte incluida, han existido innumerables y de ella nadie tiene idea.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Me refiero a persecuciones de científicos católicos por partye de organismos nno-católicos, con los cual no quiero poner en una balanza los errores de la historia, sino conatatar que siempre es bueno mirar las dos caras de la moneda, escuchar las dos campanas. Casos como el de Galileo, pero con verdaeros malos tratos, cosa que él no tuvo, hay muchos y de esos nadie se acuerda.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
SOBRE EL PURGATORIO:

Respondo brevemente sobre el purgatorio a AleydaAime.

Es falso que sea una creación de la Iglesia por varios motivos:

1) Por
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
1) Porq
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
1) El hecho de que una verdad de fe se defina como dogma (por ejemplo: en un determinado Concilio) no quiere decir que esa verdad no haya existido desde antes; cuando se definen dogmas de fe, se reconocen verdades existentes desde siempre, pero que se estima que deben ser reafirmadas como irrefutables por el hecho de ser fundamentales en el contenido de la Revelación.

2) Si bien la palabra Purgatorio no aparece explícitamente en las escrituras, eso no quiere decir que dicho estado de elma después de la muerte no esté expresado de manera ímplicita en la Biblia.

3) Así como de las leyes surgen diversas interpretaciones, desarrolladas por determinados autores (juristas) -lo que se llama doctrina jurídica y que se considera también fuente del Derecho-, respecto de la Biblia existe la llamada Teología y dentro de ella Hermeneutica, que no son otra cosa que los estudios e interpretaciones de la palabra sagrada. Por ejemplo; en ninguna parte de la Biblia aparece la expresión “Santísima Trinidad”; sin embargo, sí se habla de un Padre, de un Hijo y de un Espíritu Santo; lo que la teología católica llamó “Santísma Trinidad”.

4) Los nombres de las cosas nunca son anteriores a las cosas nombradas, siempre es al revez; primero nace un niño y después se le pone un determinado nombre. Las sillas no son tales por llamarse sillas, sino por tener una determinada naturaleza y finalidad.

5) Respecto a porque la Iglesia considera la existenjcia del Purgatorio, selñalo los siguientes argumentos teológicos:

a) Porque se estima que para llegar al Cielo, para obtener la Visión de Dios, es necesario estar plenamente purificados de toda mancha de pecado, incluso leve o venial.
b) Porque de no estar en pecado mortal perdonado en este mundo (por la vía sacramental), pero sí en estado de venial, es justo y necesario que Dios nos de la posibilidad, en virtud de su misericordia infinita, de purificarnos antes de acceder al Cielo, antes de unirnos plenamente a Él.

6) La base bíblica ímplicita de la existencia del Purgatorio es la siguiente: en varios pasajes de ella se habla de que hay que rogar por las almas de los difuntos; por ejemplo: "Es cosa santa y saludable el rogar por los difuntos a fin de que sean libres de sus pecados" (II Mac, 12, 46).

7) Como consecuencia de lo anterior, si no existiera Purgatorio, esta práctica no sería santa y saludable, sino inútil; pues ni las almas del cielo necesitan oraciones, ni las del infierno pueden aprovecharlas, porque ambos estados son eternos.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Complemento el tema del purgatorio con el siguiente enlace:

http://www.spiritusmedia.org/purgatorio.html#101,1

 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Sobre el tema de la Iglesia, el Nazismo y los Judios, recomiendo leer los artículos que hay en la sección
temas históricos de: http://www.apologetica.org/

 
escritor_desilusionado,06.04.2004
en el enlace anterior aparecen varios artículos que demuestran que Pio XII JAMÁS apoyó al Nazismo, como muchos creen (otro mito, como el de Galileo en cuanto a que fue quemado, etc.). Por el contrario, fue el Papa que que más judíos ha salvado.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
otro link sobre la Iglesia frente al Nazismo: http://personal5.iddeo.es/magolmo/holocausto.htm
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Sobre el tema de los papas, respondo en forma muy breve:

1) Han habido papas legítimamente elegidos que han sido grandes pecadores, pero eso no inhabilita la importancia y existencia del Papado para la Iglesia; del mismo modo, que el hecho de que -perdonen la vulgaridad del ejemplo- la existencia de un mal entrenador de fútbol no implica que no deban existir los entrenadores en cuanto tales.

2) También hubo una ocasión en que hubo dos papas que se consideraron tales, pero eso no quiere decir que hayan existido papas; el asunto después fue zanjado y la Iglesia considera a uno sólo como Papa.

3) Jamás una mujer ha sido Papa, eso entra en la categoría -nada contra las mujeres- de los llamados "antipapas", es decir, de personas que se proclaman a sí mismas como papas, pero que en realidad no lo son.

El tema anterior lo he abordado en forma somera, porque no dispongo de tiempo. Pero información sobre el tema se encuentra en cualquier libro, incluso breve, sobre Historia de la Iglesia; la idea es leer -si se quiere conocer el ángulo de la Iglesia- un libro católico; de lo contrario, se van a encontrar tergiversaciones. No digo que no haya que leer los otros libros, pero siempre es bueno leer de los dos lados en temas donde hay contrapunto. "Escuchar las dos campanas".

 
yihad,06.04.2004
Yo creo que un foro dedicado a un Escritor en mayúsculas como eres tú te queda pequeño, hombre...Yo de tí, abriría una página web dedicada a tu obra y su discusión.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
El foro lo abrí no con un ánimo egocentrico, vuelvo a insistir, sino porque mis ensayos generan polémica (no buscada) y la sección de comentarios para desarrollar los debates que esos temas merecen.
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
la sección de comentarios es insuficiente, quise decir.
 
AleydaAime,06.04.2004
Mucha información por estudiar, analizar y desdoblar.

Sobre el purgatorio, yo no me refería a la creación de éste solamente, sino al pago de indultos para evitar quedarse en él por tiempo indefinido. La iglesia lo uso para "recomendar" a sus feligreses el pago en vida para el día de su muerte pasar derecho a su juicio. Así la iglesia se "armó" de tierras y beneficios económicos exagerados.

Sobre el asunto de los papas, realmente es un tema demasiado extenso, que será difícil explicarlo en este foro, pero de que la iglesia católica tuvo un período importante de degeneración (similar al sexo, drogas y rock and roll), lo tuvo. Afortunadamente por críticas y autoanálisis esto cambió.

Sobre los judíos y los nazis, en mi comentario sólo mencioné que Juan Pablo II ofreció disculpas por la poca participación de la iglesia católica, desconozco la acción de la iglesia en ese entorno.

De los temas que habías mencionado, creo que muchos ya están tratados, según mi percepción así:

1) Caso Galileo. bDONE/b

2) Relación de la Iglesia con los judíos en la 2° Guerra Mundial, lo que nos lleva a Pío XII. bDONE/b

3) Manejos financieros de la Iglesia: verdades y mitos.

4) Reforma Luterana: fundamentos y hechos.

5) Los Borgia y escándalos de papas.

6) Purgatorio: fundamento teológico. bDONE/b

Saludos
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
Tú te refieres a las indulgencias, para que sepas todavía existen; es largo explicar que son las indulgencias, pero no consisten en hacer contribuciones económicas, aunque puede tomar esa forma en ocasiones excepcionales.

Ahora, es cierto que las indulgencias se relacionan con el purgatorio, porque son una forma de purificación aquí en la tierra, una especie de purgatorio terrenal.

Te doy un enlace que explica que son las indulgencias:

http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=758&;IdSec=69

No entiendo a que te refieres con lapalabra "DONE".

Sobre la llamada "Reforma Protestante" te que:

1) Fue forjada principalmente por Martín Lutero y Calvino. Lutero con una vida azarosa, siendo religioso, sacó la falsa conclusión de que la ley de Dios era impracticable y apoyándose en el texto de San Pablo (cfr. Rom. 1, 16-17) afirmó que el hombre se justifica por la sola fe, por la confianza en que seremos salvados, sin necesidad de nuestras buenas obras.

2) Rechazó la Tradición cristiana reduciendo toda la Revelación a la Sagrada Escritura que puede ser interpretada, dice, por cualquiera y no por el Magisterio de la Iglesia. Dice que la Iglesia Romana no es ya la Iglesia de Cristo, se rebela contra el Papa y divide la Iglesia pretendiendo reformarla.

En resumen sus fundamentos son:

1) Que para salvarse basta creer y no hacen falta buenas obras, porque el hombre es fatalmente pecador. De ahí que los protestantes no crean en el concepto de santidad personal.

2) Que no debe existir un magisterio que interprete la escritura, sino que cada uno lo puede hacer a su manera.

3) Reniega de la Tradición y sólo acepta la Escritura
como fuente de Revelación.

Este tema lo traté en mi ensayo de los "ataques a la Iglesia" cuando habló del protestantismo.

El tema de las indulgencias y la corrupción de la Iglesia en esos tiempos no fue la razón fundamental de la Reforma Luterana, sino que argumentos teológicos.

Por otra parte, es necesario recordar que la propia Iglesia hizo -después del cisma protestante- una tremenda reforma en su seno en el Concilio de
Trento.







 
escritor_desilusionado,06.04.2004
parace que el enlace no funciona,bueno en www.encuentra.com hayunbuscador y anota indulgencias ahí hay un artículo bastante sencillo sobre el tema.

Me estoy convirtiendo en Profesor de Religión, no esla idea: les pido que antes de tocar puntos polémicos de religión se traten de informar bien.

Una cosa es debatir y otra es que esté explicando conceptosmuy básicos de la doctrina católica. No tengo problema en hacerlo, cuando sea necesario, pero lo ideal es que sepamos de que estamos hablando cuando pongamos un tema y después podemos diferir o hacer un contrapunto.

El mensaje anterior no es sólo para AleydaAime, sino para otros que me mandas mensajes el libro de visitas y que me plantean cosas increíbles...
 
escritor_desilusionado,06.04.2004
El tema de Los Borgia lo omito por ahora, porque no
lo conozco al dedillo.

Sobre los papas, creo
haber dado una breve explicación, hablar de ese tema a fondo es hablarde 2000 años.

Bueno, yo ahora voy a viajar,voy a pasar Semana Santa en Viña del Mar, hermosa ciudad costera al al
norte de Santiago; pretendo ver la película "The Passíon..." de Mel Gibson y vivir los oficios correspondientes. A todos, los que cren y también a los que no, Feliz Pascua de Resurrección.
 
jeckill-and-hades,06.04.2004
Este foro aburre, bye....
 
mandrugo,07.04.2004
Desilusionado escritor, me pregunto si la razón profunda de la existencia de la Inquisición en nada perturba tu celestial creencia religiosa, como tampoco la orgía de sangre de ese absurdo y truculento film comercial que irás a ver, después de la santa comunión, te hace pensar que con los Evangelios nada tiene que ver?
 
mandrugo,07.04.2004
Crees que el mensaje que algunos hombres entregaron a pastores analfabetos de 3000 años atrás sirva al hombre tecnológico, no menos ignorante en cosas teológicas, o la religión evolucionará hacia formas con más ratio y menos fides?
Te aclaro que no tengo respuestas ni dogmas enquistados, sino muchas dudas que refrescan la libertad de mi mente larval. También me parece muy interesante tu foro y tu simpática inmodestia pontifical.
 
escritor_desilusionado,07.04.2004
Si eres chileno, te recomiendo leer un libro reciente: "Una Locura Bastante Razonable" de Joaquín García-Huidobro, Editorial Andrés Bello. Si no lo eres, "Dios Existe, Yo Me Lo Encontré" de Andre Frossard; o "Sorprendido Por La Alegría" de C.S. Lewis. En estos libros aparecen muchas de las respuestas a tus dudas.

Si eres incredulo, bien por ti; pero ojalá no llegues -como muchos- al lecho de muerte y necesites de los oídos de un Sacerdote (de esos que seguramente criticaste con pasión) y del recuerdo -aunque sea con tu imaginación- de la "sangre de ese absurdo y truculento film comercial...".

 
escritor_desilusionado,07.04.2004
Ah, y se me olvido decirte que la Inquisición no afecta en nada mi fe religiosa.

Y si te interesa el tema, te copio un artículo un tanto escandaloso:

La Inquisición: ¿Seguiremos Repitiendo Leyendas?
Usted ya sabe que en toda guerra existe lo que se llama "propaganda de guerra". ¿En qué guerra no la ha habido? Pues bien: no olvide que España en el siglo XVI era la primera potencia mundial; casi todas las naciones europeas eran enemigas suyas, al mismo tiempo era la principal muralla contra el protestantismo.

La única vez que se han juntado contra una potencia el odio nacional y el religioso, los dos más grandes odios que existen.

¿Le extraña entonces que haya habido una "propaganda de guerra" proporcionada? ¿No ha oído lo que dicen hoy de los Estados Unidos todos los comunistas del mundo?

Ya puede ser una mujer todo lo honrada que se quiera, que si una lengua viperina lanza con el anónimo una calumnia contra aquella mujer, y más si es envidiada por su posición y poder, todo el mundo la señalará con el dedo y se harán comentarios maliciosos a su paso.

Que la acusen a Ud. de estafador. Tres palabras bastan. Pero el refutarlo le llenará montañas de razones, testimonios y pruebas. La acusación se lee en un momento, pero ¿quién va a tener humor para leer la defensa, sobre todo si hay animadversión contra Ud.?

Le voy a dar a Ud. una receta fácil y eficaz de demagogia: Pinte Ud. una cárcel lóbrega, por las paredes instrumentos de tortura, tres curas sentados tras una mesa, a poder ser bien gordos (es de más efecto), regodeándose en ver cómo se tortura a un hombre en el potro, o se le queman las plantas de los pies: si es una mujer, todavía tiene más efecto. Debajo un letrero: "Los horrores de la Inquisición". No se preocupe de más. Nadie va a ir a averiguar si Ud. miente o no. Llevaría mucho trabajo y estudio.

Sin embargo ahí van unas cuantas observaciones que no debe Ud. olvidar en este asunto:

Una institución, una persona hay que juzgarla dentro de la mentalidad de su época. ¿Condenaría Ud. de inculto o bárbaro a un profesor de universidad del siglo XVI porque ignoraba lo que es la electricidad, la televisión y la propulsión a chorro?

Pues bien, tenga presente que en aquella época la herejía era considerada como una conspiración contra el Estado. Estaban tan compenetrados el Estado y la religión que poner en peligro uno, era poner en peligro al otro. Tanto o más que hoy el comunismo.

¿Pruebas? En Alemania y Francia las guerras de religión duraron más de un siglo: hubo cientos de miles de muertos. La Inquisición fue creada por los Reyes de España para evitar que pasara lo mismo.

De hecho los judíos y los moriscos trataron más de una vez de que los turcos invadieran España.

No se olvide que entonces la pena de muerte se daba muy fácilmente. En 1598 sólo en la prisión de Exeter, Inglaterra, fueron ajusticiadas 74 personas, muchos por haber robado una oveja (Hamilton).

Sir James Stephen calcula que en 300 años hubo en Inglaterra 264.000 condenados a muerte por diversos delitos. Unos 800 por año (más de dos por día).

¿Sabe Ud. que muchas veces los ladrones cuando huyen gritan: "al ladrón, al ladrón", para despistar? Los protestantes se llevan las manos a la cabeza ante la "crueldad" de la Inquisición. Pues bien, ahí van unos datos sueltos sacados de historiadores serios, conocidos, casi todos protestantes.

Lutero, fundador del protestantismo: En 1525 escribe a los nobles: "Matad cuantos campesinos podáis: hiera, pegue, degüelle quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina". Más de cien mil labriegos perecieron.

En Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte. Calvino mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por "contradecir" a la Biblia con dicho descubrimiento) y otros muchos.

En 1560 el Parlamento escocés decretó pena de muerte contra todos los católicos.

Ahí van algunos artículos del código inglés para Irlanda:

"El Católico que enseña a otro católico o protestante será ahorcado".

"Si un católico adquiere tierras, todo protestante tiene el derecho de despojarle".

"Destierro perpetuo a todo sacerdote católico; quienes lo eludan, sean medio ahorcads vivos y luego descuartizados". ¿Para qué seguir?

Las comunidades calvinistas de París, Orleans, Ruan, Lyon, Angey en sínodo general en 1559, decretan pena de muerte a los herejes.

En Alemania fueron quemadas más de 100.000 brujas. Hasta niños de siete años y ancianos moribundos. Un juez solo, quemó en 16 años a 800 brujas (un promedio de 50 personas al año).

¿No sabe Ud. que Estados Unidos debe su fundación a puritanos que huían de la persecución religiosa de Inglaterra?

Y la Inquisición española ¿qué?

No se vio libre de las ideas de su tiempo y participó de la crueldad general. Pero tenga Ud. en cuenta los siguientes puntos:

El número de protestantes condenados a muerte, desde 1520 hasta 1820 en que fue suprimida, o sea en 300 años, según el investigador protestante alemán que se especializó en este tema, Schafer, fue de 220; de ellos sólo 12 fueron quemados. Ya ve: no toca ni a uno por año. ¿Qué pasa con la imagen del inquisidor parado en frente de hileras interminables de piras con condenados? Pasa que es mentira. Les advierto lealmente que la Inquisición actuaba también contra los moriscos y judaizantes y por eso el número de víctimas fue mayor.

La Inquisición no admitía todos los tormentos que eran usuales en aquella época en toda Europa. Sólo se podían aplicar una sola vez, en presencia del médico que podía suspenderlos si el reo recibía daño en la salud. Vea Ud. en cambio lo que se daban en la famosa torre de Londres a los católicos y se quedará asustado. Fue el primer tribunal del mundo que suprimió el tormento cien años antes de ser extinguida. El investigador norteamericano Mr. G. Lea, que ha escrito una obra en varios volúmenes sobre la Inquisición dice: "La Inquisición española en general fue menos cruel que los tribunales laicos al ejecutar la tortura".

No se podía aprisionar a nadie hasta que no hubiese tales pruebas que fuese evidente el delito. Se necesitaban por lo menos siete testigos juramentados ante Notario. No se admitían denuncias anónimas.

Si se confesaban y se arrepentían antes de dar la sentencia definitiva, se les absolvía con un castigo mayor o menor según lo que hubiesen tardado.

El reo tenía derecho a presentar cuantos testigos quisiese.

El reo podía estar en la cárcel, si era casado, con su mujer; si tenía criados le podían servir.

Si era culpable, el tribunal dictaba la sentencia, que debía ser confirmada por el Tribunal Supremo, al que se podía apelar y se le entregaba al Estado, el cual se encargaba de cumplir la sentencia. Las penas eran las más usuales entonces.

Y por último, tenga Ud. presente que gran parte de las acusaciones están tomadas de un sacerdote apóstata, Juan Antonio Llorente, que fue secretario de la Inquisición (se puso de parte de los invasores franceses en la guerra de la Independencia, tuvo que huir a Francia), y que él mismo confiesa que quemó todos los datos oficiales de que se sirvió para su obra. ¡Estupendo! Que le acusen a Ud. de haber falsificado cheques, y cuando pida Ud. las pruebas incriminatorias, le conteste su acusador que las quemó... Si eran tan comprometedoras para la Inquisición ¿por qué nos las publicó?

Vayamos terminando, poco a poco, con las horribles acusaciones con que han ido manchando a la Iglesia para los bajos fines de los acusadores...
 
escritor_desilusionado,07.04.2004
Conclusión Mandrugo:

Informate un poco más, porque -aunque no lo creas- el famoso tribunal de la Inquisición era, en su época, el que más derechos otorgaba a los reos; de hecho, fue el primero en la historia de la humanidad que estableció el principio de que no se puede condenar al inculpado sin oír su defensa con la asesoría profesional de un abogado: uno de los principios esenciales del llamado, por el Derecho Constitucional Comparado, "derecho al debido proceso".



 
jeckill-and-hades,07.04.2004
Niño, qué engreido: deberías cambiarte el nick de bescritor_desilucionado
 
jeckill-and-hades,07.04.2004
por el de bescritor_auto_publicitado/b
 
yihad,07.04.2004
Pero si el 95% de lo escrito es de él mismo...si eso es discutir algo...
 
mariog,08.04.2004
Has abierto un espacio de debate más que interesante. Aunque, hemos de admitir, algo exclusivo ya que para seguirte el paso resulta imprescindible revisar una serie de cosas que -admitámoslo-, uno no lee a diario. Advierto sin embargo, una carencia: olvidamos considerar al hombre medieval o, si lo prefieres, al renacentista, dentro de su propia visión del mundo. Con ojos contemporáneos, poco podemos decir de lo que acontecía en el 1200 o en el 1500. Salvo, claro, que caigamos en la demagogia fácil del Papa y como él, nos carguemos a la Historia sin el menor escrúpulo... Un saludo.
 
mandrugo,08.04.2004
Escritor-desilusionado, como ex-creyente muy desilusionado, deseo hacerte una pregunta que prescinde de lo terrenal y de ese camino de violencia por el que ha pasado el cristianismo, para irnos a lo escatológico, es decir, a lo que según tu propia visión o construcción mental encontrarás después de tu muerte física. Te pido un esfuerzo icástico, es decir, de esfuerzo en la costrucción de imágenes ultraterrenas, porque es ahí, creo, donde está tu Dios y el paraíso que te espera. Mira que son preguntas muy sinceras y que yo me hice innumerables veces. Saludos!
 
escritor_desilusionado,08.04.2004
Mandrugo:

Lo importante del Cielo no es cómo es, sino con Quién se está.

Otra cosa, y te lo digo con la máxima sinceridad y estima: no creo en los ex-creyentes, o sea, no creo en las conversiones al revez.

P.D. para todos: Este foro lo abrí de super buena fe, no con un ánimo egocentrico: lo hice por la sola razón de que mis ensayos, algunos que he borrado, generan gran debate, y el espacio de los comentarios es demasiado pequeño para ello.

Pido disculpas a los que estiman que he puesto textos muy largos y que he monopolizado el debate, no ha sido esa mi intención. No sabía, al principio, que se podían poner los enlaces a artículos de la red.
 
escritor_desilusionado,08.04.2004
Otra cosa, Mandrugo:

El camino de violencia ha sido de toda la humanidad, no sólo del cristianismo; incluso, aunque no lo compartas, diría que el cristianismo en 2000 años ha sido de las doctrinas que menos violencia ha generado. Por ejemplo, los muertos por la Inquisición Española (considerada la más terrible), que duró alrededor de 5 siglos, no superan los 3000; en cambio en la Revolución Francesa en una semana moría esa cantidad de gente, guillotinada; y el Presidente de Francia JAMÁS ha pedido perdón por esos abusos; por el contrario: todos los años se celebra dicho proceso históricos con desfiles y con una gigantesca parafernalia. Yo no niego los errores y abusos del cristianismo, lo que digo es que me parece injusto que sólo a esta doctrina se le achaquen abusos y violencia y nada se diga de otras doctrinas e instituciones (¿para qué hablar del comunismo...?
 
mandrugo,08.04.2004
Sobre los caminos de violencia podemos estar de acuerdo en que por todos lados el ser humano ha mostrado con igual virulencia su peor lado oscuro; mi estupor es cuando es Yavé en el Antiguo Testamento a superar todo lo imaginable en materia de castigos y dolor. Además esto de las guerras, que es la peor de las pasiones humanas, sean hechas en nombre de Dios, del amor, me parece de una repugnancia espiritual incomprensible.
Respecto a la respuesta a mi pregunta veo que la eludes. Eso que depende a quién encuentres como compañía, me parece discriminatorio, o al menos, merecería mayor precisión como respuesta.
Te recuerdo que la dicha y el sonar de trompetas es total, allá arriba, cuando entra la hez humana, que en el último minuto logró confesarse. Insisto en que tu visión del paraiso sería interesante conocerla, también el cómo se vive en la eternidad, en la ausencia del tiempo. Saludos!
 
escritor_desilusionado,08.04.2004
No sé cómo es el Cielo -te insisto- porque nadie ha vuelto de él para contárnoslo; además, como enseñan los teólogos (y el Papa actual), lo esencial del Cielo no es otra cosa que la eterna unión y visión de Dios: la llamada Visión Beatífica o Lumen Gloriae.

San Pablo dice: "ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman" (I Cor. 2, 9), con lo que quiso expresar que el Cielo es inimaginable para el hombre.

La visión beatífica es la visión directa e intuitiva de Dios. En este mundo no conocemos a Dios sino por raciocinio, de manera indirecta: a través de las criaturas (p. ej.: mediante la contemplación de un Cosmos llegamos a la conclusión de la existencia de Dios). En el más allá, en cambio, "lo veremos tal como es"(I Jn. 3, 2); en su misma esencia y belleza infinita.

Los teólogos enseñan que en la otra vida desaparecerán la fe y la esperanza, a partir de San Pablo; ya no creeremos y esperaremos, sino que VEREMOS.

Otro elemento del Cielo es la plenitud del amor: del amor de Dios que nos hará tremendamente felices; con ese amor saciaremos nuestra sed de felicidad infinita que, incluso los ateos, poseen.

Y otro aspecto es la ausencia de y todo mal, la plenitud de la Bondad de Dios que se irradia en nosotros. Tampoco habrá dolo, inquietudes, etc.

Los teólogos distinguen entre dos glorias del Cielo:

1) La esencial, que es la visión de Dios.

2) La accidental: que es la compañía de los santos, de la Virgen María, de los ángeles, etc.

Creo, con esto, haberte respondido algo más. Pero, espero que tus preguntas no sean motivadas por una irónica y soberbia curiosidad, sino que por una sincera inquietud de carácter espiritual.

Te pongo un enlace para complementar mi respuesta:

http://www.encuentra.com/includes/documento.php?IdDoc=4471&;IdSec=59
 
escritor_desilusionado,08.04.2004
si el enlace no funciona, entra a www.encuentra.com y en la sección doctrina hay un artículo titulado ¿Cómo es la Eternidad?, que precisamente responde a tu pregunta.

Un abrazo.
 
Raymond,10.04.2004
Sobre el Papado y Los Ataques a La Iglesia

Hola escritor_desilusionado, y para los interesados...

En tu ejemplo sobre el entrenador de fútbol y el Papado, considero que es completamente desproporcionado, puesto que aíslas al Papa como “individuo” para compararlo con un entrenador, pero dejas de lado el hecho de que La Iglesia, como organización encabezada por el Papa, es toda una institución y que ésta ha tenido más influencia y poder que ninguna otra asociación (sea de entrenadores o de lo que se quiera) en el curso de la historia.

Es cierto que para conocer de la Iglesia católica, es menester estudiar un libro católico, sin embargo, no se puede aceptar todo tal como lo explican o lo presentan los católicos, Nadie escupe hacia arriba. Los libros de otras fuentes definitivamente arrojan más luz sobre el tema, independientemente del propósito que se tenga. En principio, la Iglesia no va a atacarse a sí misma me manera abierta con temas (controversiales) que sabe la van a poner en una posición más difícil de la que ya está. Efectivamente, la iglesia no necesita más atacantes de afuera, lo que ha sucedido dentro de ella (y la misma historia de la iglesia lo confirma), es por demás bochornoso.

Personalmente admiro el valor que tuvo el Papa Juan Pablo II al dar la cara por parte de la Iglesia ante el mundo, y pedir disculpas por un par de eventos (de las miles de atrocidades que se han cometido, en el nombre de Dios y la iglesia) que dejaron una marca permanente en la historia y una mancha indeleble en la Iglesia misma. Pídanse las disculpas que se quieran, o abórdense los temas que se deseen para refutarlo, esas manchas no se borran con una simple disculpa ante el mundo, trescientos cincuenta años después.

El hecho de que las otras denominaciones religiosas en su conjunto, o que las corrientes ideológicas políticas también tengan su “paquete de oscuras sorpresas” por ahí guardado, no disminuye, en lo más mínimo, la gravedad de las atrocidades que la Iglesia misma cometió, con o sin el conocimiento de las cosas (llámese ciencia, o libertad de culto), de que hasta ahora se goza.

Simplemente NO se justifica, por ningún motivo, que una institución que clama ser la Iglesia que instituyó el Cordero mismo, mediante el Apóstol Pedro, haya procedido con tanto salvajismo, despotismo y abuso de autoridad y tan fuera de los principios que dicho cordero les enseño e instó a predicar por el mundo, a toda criatura y a todo ser viviente: los principios básicos del evangelio.

Además, no olvidemos que los fundamentos de Iglesia, como institución, tuvieron su origen en El Imperio Romano, y ésta nació como resultado de una estrategia política de gran magnitud, misma que fue encubierta con la “dudosa” conversión del Emperador Romano, Constantino.

El Imperio Romano como tal, cuenta con innumerables hechos sangrientos y barbaridades a todo lo largo de su historia, que el sólo nombrarlas se tomaría cientos de páginas en este espacio. Sin embargo, este imperio se caracterizó no solo por su gran estrategia de guerra que le permitió expandirse por todo el mundo, sino también por su sed de poder. Difícilmente se puede ignorar todo eso, ni tampoco pretender que nada de eso salga a la luz con solo voltear la cara, simplemente no se puede por que ahí está escrito en las páginas de la historia.

Al institucionalizarse y proclamarse religión de Estado, y por ende Universal (o Católica), de ahí parten otra serie de eventos (aún desconocidos, o peor aún ignorados, por muchos fieles católicos) que también dejaron su huella indeleble en la historia de la Iglesia. Y éstos también requerirían de otras cuantas páginas solo para poder nombrarlos, demás está imaginar las discusiones que ello generaría. Sea que lo aceptemos o no, esos son los fundamentos, las bases, los pilares que sostienen dicha institución, y que está claro que poco a poco se van desmoronando.

LA HISTORIA ES EL TESTIGO MUDO Y FEHACIENTE de todo eso que ha pasado entresus paredes y que ha erosionado la credibilidad y la solidez de la Iglesia Católica. Y esa historia descansa, justamente en los sótanos del Vaticano, esperando el momento de ver la luz.
 
Raymond,13.04.2004
Sera que... El que calla otorga?
 
escritor_desilusionado,13.04.2004
El que calla otorga... pero depende que es lo que otorga...
 
El_Galo,14.05.2004
¿Este foro es real?
 
pinocho,14.05.2004
Raymond ¿Tu crees que algún día salga la historia de los sótanos del Vaticano? Ya se deben haber encargado de quemar la mayor parte de las pruebas. Es demasiado el poder de la Iglesia como para arriesgarse a que salgan a la luz pública testimonios o documentos que atenten contra todo lo que han impuesto a lo largo de la historia.
 
La_Videograbadora,31.05.2004

Me gusta este espacio ¿A qué hora pasan la película cómica?
 
escritor_desilusionado,31.05.2004
Aclaración:

Este foro ya no lo uso, pedí que se borrara, pero GIK me dijo que había información interesante; pedí borrarlo porque creo que fue un error: fue mal interpretada la intención de ese foro, que se ha mirado como un acto egocentrico de mi parte y no es así; lo hice porque ensayos que antes subía -largos y profundos- generaban tanta polémica y debate que la sección de comentarios no daba a basto. Lo hice como una ayuda, pero en este mundo literario las cosas no se interpretan siempre como uno quiere.
 
Raymond,03.06.2004
Para Pinocho:

Sí, hace poco tuve la dicha de grabar de la televisión (satélite) varios programas con referente a eso: La inquisición y El Papado, por darte un ejemplo. Se abrieron los archivos del Vaticano y dejaron entrar a ciertos periodistas y con ello se han destapado cosas muy interesantes a la luz pública. Cuantos de ese documentos ya noexisten?? No lo sé. Pero si han salido ha la luz y creeme... no me gustó nada lo que vi. Saludos.
 
Raymond,03.06.2004
Para: escritor_desilusionado.

Me parece muy sensata la decisión de dejar este foro abierto por la cantidad de información,por demás ionteresante, que se ha plasmado aquí.

Y estoyde acuerdo contigo... el propósito se desvirtúa a raíz de ls interpretaciones prsonales. De cualquier modo, me pareció interesante. Saludos
 
aurelio,18.09.2006
Los archivos secretos del vaticano te dicen tanta historias de ignominia que te quedas perplejo.
 
raymond,19.09.2006
No lo dudo aurelio, pero toma en cuenta que no todo mundo tiene el privilegio de tener acceso a ellos...

Muchas de esas cosas sólo nos llegan de rebote...
 
aurelio,19.09.2006
raymond, existe un estudio sobre este tema y precisamente se llama "Los Archivos Secretos del Vaticano", yo leí la versión en Inglés pero creo que la puedes encontrar en Español en la editorial Siglo XXI. Lo escribió Maria Luisa Ambrosini. Periodista y ecritora Italiana. El libro es realmente fascinante e instructivo.
 



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