EL HUMO.
Una mujer triste como esa noche de invierno entra al tétrico restorán de barrio, que a media luz destaca escasos parroquianos ; con cierta timidez pide :
__ Un navegado bien caliente por favor __ .
El mozo lo trae , y el ambiente se impregna de inconfundibles olores : azúcar , vino tinto, naranja y canela .
La mujer lo revuelve y revuelve lentamente . No lo bebe , mira al mozo y con lánguida voz le pregunta :
__ ¿ Aún no pasa el tren de las nueve ? ... Me quedaré un rato más , esperando a
mi Pedro __ .
El mozo la mira con tristeza ,no le responde ; mecánicamente sigue secando la fila de vasos de vidrio ordinario El tiempo pasa y pasa .La mujer revuelve y revuelve interminablemente su brebaje , que por algún extraño sortilegio continúa soltando sus aromas.
El reloj de péndulo lentamente comienza a dar las campanadas de la media noche .
La mujer lo mira y muy pálida se dirige a la salida ; su figura etérea se diluye en la puerta de vaivén . Todos se vuelven a mirar con respeto el lugar de salida del boliche .
Un minero viejo recita un Ave María , y los escasos parroquianos del YOKOHAMA ( boliche ubicado en la calle Millán de la ciudad de Rancagua – CHILE )
le contestan con la voz entrecortada por la emoción .
Como todos los años desde hace más de sesenta ; en un aniversario más de la salida del “ humo ´´ que asfixió a tantos mineros en SEWELL .
La viudita emerge de su sepulcro , para esperar el tren de las nueve que le
traería de regreso a su amado , PEDRO .
PANTERA 1 .
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