Cuando todo era penumbras y no se conocía la luz La Luna se hizo sirena para ser más mujer aun, y aunque en un cuerpo sin piernas de terciopelo era su piel, peinaba su pelo largo con un peine de miel y cantaba a los cuatro vientos enamorada de el… Hundía su amor en las aguas eternas del ancho mar y con cada ola su alma mandaba a buscar…
“Madre Dios…Madre Dios…Tráeme al marinero dueño de mi amor”…
Cuenta la historia que el canto de la sirena se oyó por tres días y tres noches y que dejo que cantar cuando Juan un eterno enamorado del mar como hipnotizado de pronto y sin esperarlo se echo a nadar, nunca mas se le volvió a ver, mas dicen todos por ahí que entre la espuma del mar del abultado vientre de la sirena un “Sol” nacerá y ella bella y divina a su pequeño le ha de cantar…
“Nace el Sol… Nace el Sol, es el hijo de un gran amor”….
“Y asi un día cualquiera confundido entre la espesa bruma de la noche y la preciosa voz de su madre nacio el sol y finalmente...se hizo la luz”
Nace el sol...nace el sol...es el hijo de un gran amor...
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