No podría pasar indiferente ante un niño en un balconcillo, haciendo pompas de jabón. Es algo banal, pero me pierde la inconsistencia y el regocijo de esos redondeles hemisféricamente esmaltados. Sin ser niño, me he perdido entre esos colores muchas veces.
Desde pequeñito, vivo a la orilla del mar…asumo ese blanco y naciente espumoso, alegre en la orilla, principio y final... como si fuesen mis pantalones.
He perdido la noción del tiempo más de una vez entre los charcos de lluvia, mirando las esferitas transparentes, frágiles y tenues que forman las gotas de un chaparrón.
Me encanta ese hilito bien centrado en la copa del buen cava. Y esas bolitas que se adhieren a los lados.
Las nubes no son más que pompitas al revés, distintamente tensionadas…
Y además sabes?... se puede medir la tensión superficial de una pompa de jabón
Bueno, pues por todo esto me gustas Burbuja…
Y que nadie te reviente tu pompita en este día.
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